Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Palo Pandolfo

Canciones del alma

Cronista: Gentileza: Gaston Magallanes | Fotos: Gentileza: Ro Diaz

19 de Agosto, 2006

Canciones del alma

Palo Pandolfo y Francisco Bochatón se presentaron nuevamente en el tradicional Centro Cultural Torcuato Tasso. En la tercera noche de jueves las canciones colorearon con sutileza todo el recinto.

Si hay un lugar que crea un clima especial para la buena música, ese es el Tasso. Y si esto es acompañado por músicos que defienden con uñas y dientes el arte, y la calidad en la creación con acordes paridos del alma la velada no puede ser mejor.

El primer artista en salir a escena fue Bochatón. Con todo el poder poético de su repertorio, cantó versiones pragmáticas de casi todos sus discos. Empezó con la banda creando un ambiente cálido con la acústica para luego intercambiar con la eléctrica eclécticos sonidos. Tal fue el caso del largo estribillo “Hojas de Alcaucil”, de su disco Cazuela.

En el tercer jueves en San Telmo el lugar estaba repleto. Francisco, con canciones intimistas y con una línea creativa impecable, cerró su set con “Tres Monedas”.

Después, entre cuadros colgados, y con sólo una guitarra, el Poeta del Oeste salió para calentar el ambiente. Abrió con bellas melodías de eterna nostalgias, como fue el caso de “Nenas”.

Para el cuarto subió Garpamal, así es como Palo llama al cuarteto de guitarras que conforman el grupo de compañía en varios tramos del espectáculo. “Madrugadas”, el inédito “Soledad”, “Tabernero” o “Golondrinas”. Grandes versiones de viejos clásicos con aires de tango y milonga.

El calor iba ganando en las mesas. La gente gritaba más y más. También el viejo trovador se dio el gusto de presentar varios temas nuevos como “El grito del Chimango” o “Afrodita”. Cada paso fue especial. Cambió constantemente de velocidad e intensidad. Las creaciones poéticas fueron una constante en toda la noche. La variación entre temas también. Así es que del profético “Todos somos el enviado” se pasó a la dulce lírica en “Karma Policía”, de Radiohead. “Algo robado de las islas diabólicas”, anunció Pandolfo. Y agregó: “ladrón que roba a ladrón…”

Para el final “Vamos Mujer”, un tema de los Quilapayún. A este se le sumó “Carnavalonga”, con charango y todo. La noche mostró a un Palo tan emocionado como humilde. El cierre estuvo a cargo de “Argentina 2002”, un tango hard core, “Tapa de los Sesos” y “Estaré”. Pero todo fue tan increíble que la gente no dejó que se despida con la canción que siempre da cierre a sus conciertos. Y así fue que improvisó “Cenizas y Diamantes”, un legendario tema de la etapa de Don Cornelio.

Dos genios se presentaron juntos para mostrar que el arte no es un producto descartable y comercial. Pasaron 3. Quedan un par de noches más para aprovechar a estos grandes que se unieron para regalar habilidad y destreza musical a todos. 
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