Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Despertate!

Cronista: Gentileza: Pablo Gabriel Krause

13 de Diciembre, 2007

Despertate!

Desde Avellenda, Rockas Viejas busca su lugar en un cada vez más saturado rocanrol.

Al parecer, el camino de Rockas Viejas arranca a mitad de los ’90 en Avellaneda. Por ese entonces, estos cinco muchachos deciden hacer propio el nombre del vino con que se emborrachaban, para bautizar así a su banda de rock and roll.

Con una biografía de estas características, un bajista que responde al sobrenombre de “vieja” (a secas), una canción que se llama “3 acordes” y un logo cuya “V” es ilustrada por la entrepierna de una mujer, se podría decir que las expectativas a la hora de escuchar “Despertate!” no era muy elevadas que digamos.

Sin embargo, el quinteto logra salir bien parado después de los cincuenta y cinco minutos de su última producción. Si bien es cierto que no es una banda que venga a ofrecer algo distinto a lo que ya escuchamos, tampoco se trata de una oda al reviente marcada por la chatura. Por supuesto que podemos encontrar todos los lugares comunes del “rocanrol” argento (sino, chequéese “Maldita Mañana”), pero hay algunos riffs interesantes y filosos como los de “No somos parte” o “Sureño”.

Sin dudas la propuesta de la banda está arraigada en el rock and roll más tradicional, sobre todo de exponentes locales como Viejas Locas o los años de Pappo en Riff (de hecho, la intro de “Cristinita” esta prácticamente calcada de “Susy Cadillac”). De la misma forma, podría citarse también a AC/DC, sobre todo por la forma en que se entrelazan las bases con las guitarras, o incluso en algunos solos como el de “Guitarras y Perros”. Esto, claro está, obviando la mención a los Rolling Stones, que se hace más que palpable en pasajes como “El tiempo se encarga”.

El punto más alto de “Despertate!” pasa por las guitarras, que son las que le brindan un poco de aire a los temas, y simbolizan sin duda el principal atractivo de este último trabajo de Rockas Viejas, tanto en los riffs como en cuanto a los solos (sin dudas, lo más rescatable del trabajo). De todas maneras, una vez que pasaron los primeros cinco temas, el resto del disco termina siendo casi previsible. Si bien puede decirse que, para lo que marca el estilo, el disco no tiene vaivenes sino que logra mantener una línea pareja de principio a fin, también es cierto que no hay nada que busque sorprender al oyente, sino más bien reafirmar la idea de la primera parte de la placa.

Si podríamos hacer una lista de los requisitos que necesita una banda de rocanrol para llegar a un público masivo, probablemente Rockas Viejas cumpla con todos. Incluso, hasta podría decirse que el nivel de las guitarras le agrega un pequeño condimento extra. El problema es que la expansión de los últimos años ha sido tal en el género, que comienza prácticamente a autoconsumirse, y el quinteto de Avellaneda no es ajeno a ello.

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