Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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La Vida Marciana

Cronista: Pablo Andisco

17 de Mayo, 2010

La Vida Marciana

El tecladista debuta como solista en un muy buen juego conceptual.

Luego de pasar por varios espacios como sesionista y establecerse desde 2006 como tecladista de Rosal, Mauro Conforti editó el año pasado su primer trabajo solista. Producido junto a Ezequiel Kronenberg y Mariano Romano, respectivamente bajo y guitarras en casi todos los tracks, el álbum combina la personalidad de un artista solista con la interacción entre los músicos, en un festival de teclas (Farfisa, Hammond, Mellotron, etcéteras) que transpira química y horas de música compartidas.

Lo primero que llama la atención es el booklet, realmente un lujo desde el punto de vista artístico, ambientado como una peli de ciencia ficción de mediados de siglo pasado e impecable en los detalles informativos, como los créditos particulares de cada canción. Más que un concepto, “La vida marciana” es un disparador, un juego que sirve como punto de partida hacia múltiples direcciones

El disco abre con una “Intro” propiamente dicha, con Orson Welles y su Guerra de los Mundos como modelo, que da paso a “Ciencia ficción”, una canción que oscila entre la potencia rocker de la banda y la voz de Conforti con deliberados yeites pop, combinados en un estribillo retro que contribuye al juego estético de la placa.

Las estrofas de “El día después” se apoyan en la base de Kronenberg y el baterista Manuel Caizza, mientras se va cargando de a poco con las guitarras acústica y eléctrica disparando por los auriculares. “El momento” y su balada apenas rockeada, recuerda al Páez más contemporáneo, mientras que “Cuidado!” sacude la placa con su batería marchosa y galopante y toda la energía post punk.

La lírica del álbum está dominada por la primera persona, apoyándose en los solistas más importantes de nuestro rock, algo que puede verse en la historia de desencuentros que acompaña el beat rocker de “Vivo como el sol”. La armónica y una batería suave despojan el inicio de “Te verás”, una balada con un toque de blues que se va cargando de a poco pero nunca termina de perder el clima intimista.

“En ruta”, un pop cargado y bailable compuesto por Mariano Romano y “Tu pequeño disfraz”, un pop/rock de manual coronado por un estribillo de estadios sirven no sólo para ver la química compositiva entre tecladista y guitarrista. También son un ejemplo de por qué se recomienda escuchar este trabajo en un buen equipo y con auriculares, ya que, además de la prolijidad en los arreglos, siempre da la sensación de que en cualquier momento puede pasar algo interesante.

“Sentado en el medio del azar” es la sorpresa del álbum, donde Conforti se pone el traje de trovador y Bob Dylan, o Paul Simon, se animan a participar de La Vida Marciana. Las reminiscencias del mejor Charly aparecen en “Porque sí”, y la cosa se pone más solemne, pero en “Causalidad” se desbanda por completo en un coro de borrachera. El cierre del disco conmueve con el tema “La vida marciana” y sus efectos espaciales que se confunden en el “End”, algo así como una coda que nos recuerda que estamos en una película de ciencia ficción que ha llegado a su fin.

Influenciado por los mejores solistas de acá y de allá, Mauro Conforti propone en su primer álbum un viaje musical y estético al que recomendamos prestar atención.

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