Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Sobreviento

Floresta

Cronista: Sergio Visciglia

24 de Abril, 2019

Floresta

El cuarteto presenta su segundo disco, con letras potentes y una búsqueda de la canción que encuentra grandes resultados para un viaje de nueve piezas para disfrutar.

Durante todo el proceso de grabación y producción de Floresta (2019), el segundo trabajo discográfico de Sobreviento, sus integrantes iban a adelantando una especie de transformación de su música, tanto desde el plano propiamente sonoro, pasando por las letras y completándose con lo espiritual. Con el resultado consumado, se puede encontrar un conjunto de nueve canciones que muestran una banda bien consolidada para ofrecerle al mundo sus flamantes canciones. Y la canción es sin dudas la palabra más significativa para ejemplificar perfectamente de qué trata esta novedad.

De arranque nomás, “Al caer las flores” presenta la propuesta y regala la pata más ganchera del álbum, bien rockera y con un estribillo pegadizo ideal para quedarse cantando “me preguntan dónde voy, las flores que caen en silencio”.

La nostalgia correrá por toda la escucha y será una impronta de una lírica que también podría llevar de la mano al barrio (recordemos el nombre del disco), aunque Parque Avellaneda sea el primero que aparece en escena en el segundo tema que es “Tiempo roto”, y la voz de Flor Wosh nos empieza a envolver de a poco (o de a mucho), en una composición que nos hace recordar al costado más intrínseco de la belleza de Flopa, por citar algún ejemplo caprichoso.

“El abrazo” trae más calma y oscuridad rezando que “nadie dijo que era fácil la palabra”, como preludio al costado más rockpopero con la pieza que da nombre al disco, que encumbra entre recuerdos y presente aquella añoranza que tomamos como uno de los ejes principales (“un perfume me hace volver”).

¿Nostalgia decíamos? “En los charcos”, con aires folklóricos, regala esto y mucho más, con la interpretación de Wosh en su máxima expresión y se entromete como uno de los puntos más altos del disco. Instantáneamente “Barro” llega para mezclar ritmos y estilos: toques autóctonos, decoros electrónicos y un estribillo latinoso que sorprende.

Con una delicadeza descriptiva que nos hace viajar a un pasado (una vez más) ajeno y sentirlo propio, con la colaboración de la cantante Noelia Recalde, “Gorrión” es otra pieza imprescindible de Floresta con una última parte que hipnotiza, para engancharse perfectamente con “El Grito”. Una especie de mantra épico que sale desde las entrañas nos invade en un presente perfecto: “Acá estamos mujeres”, “El grito es colectivo” y “Ya no callamos” son frases que pegan fuerte y calan ondo en este contexto actual que pide este grito de lucha femenina que nos hace creer de nuevo en la palabra “cambio”, tan bastardeada en estos últimos años en el país.

“La voz” cierra este nuevo recorrido de Sobreviento en una especie de cuasi recitado sobre una base rockera que de pronto se encuentra con el rapeo de Citizen Galo de Full Chamba. Se pone también en pie de guerra y advierte: “cuando la cosa se ponga jodida y estalle espero verte ahí en la calle”.

Así se redondea un muy buen segundo trabajo discográfico de Sobreviento, producido por Juan Saraco de Duratierra, y grabado por Maxi Forestieri. Letras firmes, muy fuertes y poderosas, canciones que viajan por distintas aristas pero que preponderan la veta melódica y la voz de Flor Wosh que se vuelve indispensable.

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