Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Bob Dylan

Rough and Rowdy Ways

Cronista: Maximiliano Novelli Frutos

17 de Julio, 2020

Rough and Rowdy Ways

Bob Dylan regresa con un nuevo y antológico registro de estudio después de ocho años.

El legendario guitarrista y compositor estadounidense publicó su trigésimo noveno álbum de estudio, Rough and Rowdy Ways (2020), con nuevas canciones que suman al impresionante catálogo poético y musical que Bob Dylan lleva en su haber desde hace casi seis décadas, cuando publicó su debut, que tituló con su propio nombre, allá en 1962.

Como sucede en todos los registros de este músico, que fue el primero en recibir el Premio Nobel de Literatura en 2016, escuchar uno de sus trabajos queda casi al mismo nivel que leer un libro. La complejidad y densidad lírica no sólo es evidente, sino que se nota la multiplicidad de referencias a otros géneros artísticos, más reflexiones sobre diversas temáticas -que van desde el amor hasta el racismo- y describe situaciones concretas que, según él mismo declaró en una entrevista al New York Times, “no son metáforas”. Resulta un disco que mediante su título da pistas de los tiempos duros y ruidosos que atraviesa la humanidad actualmente, además de cierta autorreferencialidad.

El sucesor de Tempest (2012) muestra un giro desde los últimos tres discos, donde el artista se dedicó a reversionar varias canciones del repertorio pop tradicional. En esta nueva entrega, diez canciones que acumulan una variedad de ritmos tradicionales que gravitan desde el folk, el blues, hasta el rock, por medio de un balance sonoro entre sonidos acústicos y electricidad en las pistas más bluseras. Por supuesto, no faltan los invitados especiales en esta placa, como es el caso de Fiona Apple, el cantautor Blake Mills, Benmont Tench -ex pianista y miembro fundador de Tom Petty and The Hartbreakers-, entre otros.

“I Contain Multitudes”, que toma el título de un poema del escritor estadounidense Walt Whitman, abre el disco con un aire íntimo construido sin más ingredientes que la característica voz de Dylan, guitarras y un contrabajo. Luego sigue con un swing más blusero, “False Prophet”, que fue el tercer simple lanzado como adelanto del álbum que nos ocupa, en mayo pasado.

Continúan dos baladas, la primera de ellas -“My Own Version of You”-, que lejos de tener una tónica romántica, versa sobre un personaje que quiere darle vida a alguien por partes -como el falso Prometeo que creó Mary Shelley-, incluye referencias cinematográficas, de otros músicos como el pianista Leon Russell o Liberace, en la que se percibe un halo de oscuridad a la vez que plantea una retórica existencial de la humanidad. Pero la clave amorosa sí queda expresada en “I’ve Made Up My Mind to Give Myself to You”.

Sigue el turno de “Black Rider”, que con calma reflexiona sobre el tiempo -hay que considerar los 79 años de edad del músico-, y posteriormente levanta el ritmo con “Goodbye Jimmy Reed” en una formación clásica con armónica incluida en la que hace un tributo al músico del título de la canción, muy influyente también en artistas y bandas tales como Elvis Presley, Eric Clapton, The Rolling Stones y muchos más. En “Mother of Muses” se desaceleran los compases de manera que adquieren una suerte de morfología similar a un himno, mientras se escuchan en las letras alusiones históricas y de mitología griega.

Desde “Crossing the Rubicon” suenan las pistas más largas del LP, en este caso, un tema en formato de blues más tradicional, donde el artista cuenta en poco más de siete minutos un paisaje más terrenal en el que atraviesa un río cuyo nombre se hizo conocido por la expresión atribuida al emperador romano Julio César, pero el guitarrista se tomó la molestia de eliminar la metáfora a la que hacía referencia originalmente. Cerca del final del álbum, se encuentra “Key West (Philosopher Pirate)”, que continúa la exploración literaria mientras el relato se encuadra en el camino hacia la ciudad más austral de Estados Unidos.

El cierre del disco lo realiza con una colosal pista de casi 17 minutos de duración, “Murder Most Foul”, en la que Bob Dylan realiza un impresionante recorrido histórico, político y cultural de su país, desde el asesinato del ex presidente John F. Kennedy en 1963, más menciones a diversos referentes artísticos como el recientemente fallecido Little Richard, The Beatles, el pianista de jazz Thelonious Monk, el actor Buster Keaton, entre otros. Así, el Premio Nobel de Literatura dedicó el track más largo de todo su catálogo a sus fans y seguidores “con gratitud por todo el soporte y lealtad a través de los años”, tal y como expresó cuando publicó esa pista en las plataformas digitales en marzo pasado.

 

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