Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
Seguinos en
Banner

Damo

"La necesidad fue materializar sentimientos"

Cronista: Lucas González | Fotos: Gentileza prensa

19 de Enero, 2017

"La necesidad fue materializar sentimientos"

Inspirado por el recuerdo de sus abuelos, el músico craneó un disco apto para todo público.

 

Lo suyo fue un arrojarse al vacío, saltar a la pileta, haya o no agua. Lo sintió. Lo hizo. “A mis 32 años y luego de compartir música en diversos ámbitos, es lo mejor que pude haber hecho”, reconoce hoy en día Damián Bacon sobre el inicio de su flamante e incipiente carrera solista. Es que a la hora de chequear su CV, no hay dudas, le sobra experiencia. Como bajista, compartió escenario con Charly García, Adrián Barilari, JAF o Los Tekis, entre otros. También, integró la banda del tecladista Hugo Bistolfi (conocido popularmente por su trabajo en Rata Blanca) y Unir Nuestros Oidos. “Este nuevo proyecto está conformado por amigos que aportan lo mejor de sí para que funcione de la manera correcta”, confiesa el músico, que ha bautizado esta etapa como Damo, a secas. “Toda mi vida fui el que organizó los ensayos o consiguió lugares para tocar”, dice y completa: “Así que ponerme esto al hombro no me pesa”.

Esta carrera, relata, nació desde lo más profundo de su ser, con un puñado de canciones que salieron a la luz desde el lugar más recóndito de su habitación, y sin siquiera pensar que eso se pudiera transformarse en un disco. “La necesidad fue materializar sentimientos y dejar que fluyan fuera de mí”, comenta al respecto de Mis Manos, su álbum debut publicado a finales de 2016. A sus metodología las define como una cuestión impulsiva, que no funciona cuando “prepara el set para escribir”, que “la inspiración o mejor dicho, la necesidad, es espontánea”. Además: “Hace tiempo que me animo a hurgar en mis sentimientos”.

El desorden musical

Influenciado por Lisandro Aristimuño y Radiohead, la banda liderada por Thom Yorke, Bacon se propuso orquestar un disco en el cual poder desarrollar la “violencia musical” desde lo más profundo del instrumento, uno en el que pueda fusionar la tecnología y máquinas de ritmo.

Para que esto llegue a buen puerto, la mano de Leandro Lacerna fue decisiva. Del productor, rescata la entrega para con el proyecto. “Es muy metódico, responsable y tiempista. Supo organizar mi desorden musical y sacar lo mejor de mí”, revela y admite que tenerlo en ese rol fue la mejor decisión que pudo haber tomado. “Él es un artista que admiro mucho -dice-, más allá de que realizó la producción del disco, soy fan de su música. Con lo cual, lo dejé ser libre con su forma de ver las canciones y eso se refleja en la totalidad”.

-¿Cómo recordas aquellas primeras canciones?

-Con mucho cariño. Aún siguen guardadas en alguna carpeta de la compu. Quién te dice que en un futuro cercano las escuche nuevamente y salgan a la luz.

-¿Costó exponer tu mundo interior en un disco?

-Total. Al principio tenía muchos prejuicios, me boicoteaba por demás. Con el tiempo entendí que lo mejor que podía hacer era dejar "ser" las cosas, con naturalidad. Por suerte conté con ayuda de mi profesor de canto/fonoaudiólogo, Ricardo Sosa. Y un día descubrí que uno es un ser único, que lo que yo como artista podía dar era valorable y no había ni hay razones para no mostrar mi arte.

Al margen de Sosa, y también de Lacerna, la obra del cantante se encuentra fuertemente influencia por la figura de sus abuelos, Yaya y Yayo. Tal es así que el clip de su primer corte, “Mis Manos”, se filmó en Epecuén, lugar donde la pareja se conoció y solían veranear. “Cuando Matías Schiavone, director del vídeo, me dijo que le caía perfecto la locación, no lo podía creer”, recuerda, “así que empezamos a unir puntos y cerraba todo para que sea en ese lugar”. Y confiesa: “La curiosidad de conocer ese pasado familiar me atraía muchísimo”.

TODAS LAS FOTOS