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El Estrellero

"El deseo de autosuperación nos pesa más que cualquier crítica"

Cronista: Lucas González | Fotos: Gentileza prensa

14 de Marzo, 2017

"El deseo de autosuperación nos pesa más que cualquier crítica"

Luego de haber publicado el aclamado Drama, el combinado platense encara la producción de su segundo disco. "Cada decisión primordial es discutida entre los cinco", reconoce el guitarrista Lautaro Barceló.

Nada en la corta pero intensa carrera de El Estrellero es común. En absoluto. Formados en 2015, el quinteto platense despertó el interés de la escena y de la prensa desde su inicio. En parte por dos de sus integrantes, el bajista Juan Irio (Thes Siniestros) y el guitarrista Lautaro Barceló (Orquesta de Perros, Miro y su Fabulosa Orquesta de Juguete, Canto el Cuerpo Eléctrico y Campamento), ambos fueron el motor creativo del grupo en su origen (NdlR: Ellos ya habían trabajado juntos en el disco solista de IrioEl ideal de lo común). De la comunión, por ejemplo, salió Drama (2016), uno disco ambicioso desde lo musical y medido desde las letras, que cosechó buenas críticas y confirmó lo que muchos sabían: la banda tiene potencial.

“Las expectativas de los demás, me exceden”, confiesa Barceló sobre la carga que muchos depositaron en el conjunto previo a la publicación de su álbum debut. “Prefiero no ilusionarme demasiado o ilusionar a los otros”, continúa y aclara que, dentro del grupo, el proceso se vivió de formas diversas. A título personal, reconoce: “Al haber editado y mezclado el disco puede que mi visión haya sido la más pesimista, por el desgaste obvio de escuchar la misma obra en loop. Cuando recibimos el master de Andrés Mayo, ya había pasado un tiempo sin escuchar nada. Ahí puedo decir que vi rayo de luz. Después sucedieron cosas geniales a raíz de nuestro trabajo”.

-De ahora en más, ¿sienten otro tipo de presión a la hora de grabar?

-No, tenemos más presión como grupo, hacia dentro. Nos dimos cuenta que le podíamos dar mucho más a la banda y la producción del nuevo material nos pone a prueba. Es fantástico estar con una banda que se puede permitir, por caudal compositivo, un disco al año. Nuestro deseo de autosuperación nos pesa más que cualquier crítica positiva o negativa.

-Hablemos de balances. A casi diez meses de la salida de Drama, ¿cómo lo sentís?

-Hoy en día, cuando lo repaso, solamente escucho los defectos. Hay algunos pasajes que sin embargo me resultan preciosos y necesito revivirlos de vez en cuando.  Pero soy muy crítico de lo que suena.

-¿Quedó mucho afuera?

-Siete canciones. Alguna la retomamos para el segundo disco. Casi todas son muy pegadizas y con potencial, podrían estar en cualquier álbum. Fueron cuestiones técnicas las que terminaron de definir la selección. También había que cumplir un plazo auto-impuesto.

-Producto de Drama, en 2016 tocaron en el festival BUE.

-Sí, por suerte nos llamaron a los dos o tres días de subir Drama a Bandcamp. El disco se compartió bastante en Facebook y llegó a las personas que tenía que llegar. Estaban cerrando la grilla de bandas locales y enseguida nos llamaron. Fue una sorpresa, por lo general ese tipo de reconocimientos o selecciones ocurren cuando ya hay cierto recorrido. Así que eso no lo esperábamos para nada.

-Por otro lado, ¿cómo estuvo el back de la presentación?

-Bien, viajamos con un montón de amigos desde La Plata y fue una experiencia inolvidable. El día anterior y el del show tuvimos la suerte de compartir tragos y salidas con algunos de los Wilco. Nos fuimos del festival con nuevos amigos y llenos de historias.

-Mencionaste que se encuentran trabajando en un nuevo disco, ¿qué se puede adelantar?

-Lo primero, armamos un tremendo equipo de trabajo. Fuimos a Estudio DDR a grabar las batas, donde ofició de ingeniero Guille Maza, quien terminaría siendo nuestro operador. Nos asistió Marcelo Belén con los micrófonos y su hijo Rama, que armó las sesiones. Además de tener baterías de lujo en la sala, llevamos de Drum Doctor a Oscar Trani (Los Valses). La mezcla estará a cargo de Francisco Stuart Milne (PelsEstudios NN), que esa tarde de calor fue a poner su sello sonoro. En el medio de todo el proceso estoy yo, que grabo en El Desierto las violas, teclados, voces, y todo lo que exceda a la batería y el bajo. Pensamos mandarle a Francisco una idea de mezcla, las directrices estéticas y que él desde lo técnico le saque el mayor jugo posible. Los últimos días voy a ir a la mezcla, para darle los últimos toques y llevar las correcciones que pensemos con la banda, pero tengo una fe inmensa en cada eslabón de la cadena.

-En el primero, sólo había un tema firmado por vos y Juan, “Pobre corazón”. ¿En este la dinámica será similar?

-Para el próximo disco somos tres los que aportamos versos, pero hay mérito de los cinco en cada segundo de sonido. Desde luego que reconocemos la autoría de ciertos versos, estructuras, secuencias armónicas, pero es un trabajo que va a ser firmado por los cinco. Sobre todo porque todos componemos pensando en la banda y que hoy día está más que claro que todos podemos componer para ésta.

-Hasta donde sé, estás a cargo de la producción del nuevo disco, ¿no es así? En ese caso, ¿qué vas a priorizar del sonido?

-La producción artística es de El Estrellero, a mi mí me toca ocupar un rol técnico extra musical, o sea, ser el nexo de la banda con los otros ingenieros. Pero cada decisión primordial es discutida entre los cinco. En el disco anterior fue parecido. Me parece importante que la banda siga sonando distinta, en una constante búsqueda, sin cassette y sin pre-seteo. Por momentos me pongo la gorra de productor, es casi a lo que me dedico todo el resto del tiempo que no paso con El Estrellero, pero eso no me hace de ningún modo productor del disco. Es una palabra muy grande y este disco también lo es. Soy tan indispensable, como todos los demás.  

-Hablando de vos, pasaste por varios proyectos. ¿Se podría arriesgar que estar en constante movimiento es una necesidad?

-No sé si me muevo más que otros. Me lo han dicho varias veces, pero creo que es ilusorio. Muchas veces siento que no doy todo lo que podría, y cuando intento hacer algo por encima de mis límites, siento que la vida pasa muy rápido y que no voy a llegar. En ese contexto, me he encontrado con personas de un talento extraordinario que han colaborado en la concreción de todos mis proyectos. En ese sentido, atribuyo esa vigencia dentro del circuito musical a ser una especie de imán de maravillas, de personas maravilla. Me han sucedido demasiadas cosas buenas y creo que más que talento tengo varios ángeles de la guarda que velan por mí.

-¿Qué tiene El Estrellero como banda que te atraiga?

-Tengo cuatro compañeros inmejorables, y lo que más me atrae de ellos es que tengo que esforzarme mucho para estar a su altura. Todos tienen algún don particular que los hace dignos de admiración, y de esos dones es que aprendo. Por otro lado, la capacidad de trabajo y las ansias de autosuperación de cada uno de los chicos, es incomparable con casi cualquier persona que conozca. Supongo que eso nos da un plus para enfrentar nuevos retos todo el tiempo.

-Sobre retos, gracias a la gestión del periodista Juan Barberis, pudiste grabar un tema con Jorge Serrano, “Los meses”. ¿Cómo sucedió?

-Juan muy amablemente me cedió el teléfono de Jorge luego de que se lo pidiera. No me animé a llamarlo, así que resumí en un SMS qué era lo que quería de él, y que si le interesaba, que me pase su dirección de correo. Al toque me respondió e iniciamos una grata relación epistolar. Le dije que había hecho una canción, que podía encajar con su voz y que, si le gustaba, me encantaría invitarlo a cantar. Le pasé el demo y me dijo que le había gustado mucho, así que inmediatamente me puse a grabar en Estudio Nakao, con Juan Ignacio Abraham. Yo grabé las guitarras, el bajo y mis voces, y Ezequiel Dobrovsky, desde Los Ángeles, CA, me mandó unas teclas. Juan le puso la batería y se la mandamos a Jorge. A las semanas recibí sus voces grabadas en un archivo WAV. Me mató la humildad con la que me dijo: “Si hay algo que no te guste, podes decirme y lo corrijo”. Dudé, y ciertamente había algo que me parecía mejorable. Le mandé un audio para mostrarle lo que quería, y me lo mandó exactamente como yo quería. Un genio Jorge.  

-Lo describiste como uno de tus grandes ídolos “cancionísticos”. ¿Qué te gusta de su pluma?

-Gustar o no de algo es un fenómeno bastante inexplicable. Creo que el género canción se destaca por generar aceptación en el oído, por ser digerible y plástico al adaptarse a las distintas mentes de las personas. Mientras más lejos llega, creo que más poder tiene la canción. En el caso de Jorge, sus obras son piezas delicadas, con una poética digna de un orfebre, pero hallables en cualquier cancionero popular. Convivir entre esos dos mundos, de lo popular y lo delicado, creo que lo hacen mejor que cualquiera.

-¿Reconoces elementos suyos en tu forma de escribir?

-Estoy tratando de componer música más escuchable sin resignar profundidad, ni complejidad. Aunque hoy en día, si tuviese que hacer negociar esos tres valores, le daría menos bola a la complejidad. Eso podría ser influencia de Jorge, aunque también de mis compañeros.

Foto: Gentileza prensa/Ariel Valeri.

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