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Arde La Sangre

Arde la Sangre: "Se nos ocurren las cosas sin pensar, es puro instinto"

Cronista: Anabella Reggiani | Fotos: Victoria Schwindt

13 de Julio, 2021

Arde la Sangre: "Se nos ocurren las cosas sin pensar, es puro instinto"

Los ex Carajo Marcelo “Corvata” Corvalan y Hernán “Tery” Langer se juntaron con Luciano “Tano” Farelli, de Parteplaneta, y el baterista de Sentencia Previa, Nacho Benavides, para darle forma a una banda que mezcla power metal y rock oscuro made in los 90. 

"Una despedida no separa el sentimiento", decía un inesperado comunicado a través de redes sociales en Enero de 2020. Tras casi 19 años de carrera, 7 discos, y en la previa de telonear a Metallica en su frustrada visita a nuestro país, Carajo anunciaba su separación. Algunos meses después, en formato solista y bajo el nombre de CORVEX su frontman Marcelo Corvalan, editaba el sencillo “Volver a nacer”. Un título esperanzador que indirectamente anticipaba lo que se vendría.

Algunos rumores decían que un super grupo se estaba gestando, otros que se trataban de colaboraciones de ambos músicos con algunas bandas del under. Lo cierto es que casi un año después de ese lanzamiento las redes sociales se calentaron con el logo de una letra A que flameaba y cuatro siluetas a contraluz. Arde la Sangre estaba entre nosotros.

-¿Cómo es formar una banda en pandemia?

-Corvata: La gente, quizás, se imagina algo que tiene que ver con lo de afuera. Pero en realidad todo lo que tiene que ver con la música es como lo que pasa por adentro, ¿no? La única diferencia al principio era que no nos podíamos juntar físicamente, pero a la hora de hacer música no cambia tanto. Obviamente, el entorno sí te genera un estado de ánimo o te inspira para vivirlo de cierta manera, para valorar un montón el hecho de poder hacer música que es lo que uno le gusta. Pero quizás no fue tan diferente a otras veces hasta el momento en el que pudimos volver a juntarnos físicamente. Esa era la gran diferencia. Pero aprovechamos mucho la tecnología. La tranquilidad también, porque uno a la fuerza como que bajó todos los cambios de una, porque si no uno arrancaba el día a la mañana, que iba, que el laburo, que la calle, contestando mensajes, ensayo. Era como que la música era una parte de todo lo que uno hacía durante el día. En cambio, al no tener nada que hacer, era como que nos podíamos concentrar directamente en la música, estar en casa, descansando con la familia.

-Se genera un clima de intimidad...

-Tery: Es como dice Corva, el proyecto en sí te viene a salvar justamente de la monotonía y de estar amargandote de que no podés hacer absolutamente nada más, porque veníamos de algo también de alguna manera traumático, una separación, un proyecto de casi una vida, y la verdad que eso fue salvador para nosotros: de golpe encontrarnos con una energía nueva, con que fluía y pese a la situación que era medía tras mano, no importa, cuando estás en algo así que te entusiasma y hay alguna manera de poder resolverlo y encararlo, estás muy positivo.

-Hablando de la dinámica de lo virtual, ¿cómo fue construir el rumbo musical?

-T: Había algunas ideas previas que cada uno había grabado en sus casas, algunos riffs, con algunas intenciones y demás. Y me acuerdo que fue tan simple como “Hola, somos nosotros, qué bueno, estamos acá”, ya cuando podíamos juntarnos un poquito, y a ver, agarremos una idea. Sabemos lo que nos gusta, ya habíamos compartido y mandado algunas cuestiones. Fluyamos en esto de agarrar una idea y ver en qué termina.

-Luciano: La pandemia también nos liberó de presiones. De decir, che, no sabemos cuándo se va a poder tocar en vivo, así que vamos tranqui. Busquemos. Y así y todo, esa sensación de libertad nos llevó a hacer todo de una manera más fluida y rápida.

-De hecho, ustedes estaban trabajando juntos, vos (Corva) le habías pasado unos temas a Luciano...

-C: Me ayudó con coros, a hacer las dos primeras canciones y él también me había convocado para cantar un tema junto a los chicos de Parteplaneta, y aprovechamos el combo. Él (Luciano) labura mucho con el under y artistas en ascenso, que están arrancando y tiene mucha facilidad para agarrarte una idea y darle forma.

-L: Al principio empezamos a interactuar más así, sin necesariamente la estructura de banda. Después sí sucedió eso. Estábamos conociéndonos. Me acuerdo de una vez, justo antes de que arranque la pandemia, una semana o quince días antes, habíamos organizado una comidita en mi casa y le dije a Tery, venite un día, flasheamos un poco, a ver qué onda. Como que estaba esa intención de conocernos artísticamente. Cuando todos empezamos a ver que funcionaba,ahí dimos el pasito a imaginarnos como una banda y eso aceleró todo.

-También fusionar los estilos, porque hay una diferencia de edad...

-C: ¡EHHHH!! (Risas)

-T: Generacionalmente, sí, era muy diverso. Puede que lo que le gustaba a Corva... Me pasaba en Carajo, que él siempre fue más grande, y tenía bandas funcionales que yo no las curtí. Pero eso hace que sea muy rico. Cada uno tiene un bagaje musical y viene de un lado muy distintos.

-L: Pero nos encontramos en un lugar. Yo soy fanático de Alice in Chains, de los 90´s, y Corva vino con un par de bandas y me dijo, si a vos te gusta esto, escuchate Helmet. Ahí encontramos una conexión fuerte que tiene mucho que ver con ese espíritu de los 90 que ahora lo vamos a revivir.

-C: Hay como un esfuerzo en tratar de hacerlo digerible. A nosotros se nos ocurren las cosas sin pensar, es puro instinto. Una vez que tenemos más o menos la canción, se trabaja para que se entienda, para que sea disfrutable. Somos conscientes de que hay que aprender a abrir el espectro musical y no quedarse sólo en el gusto, sino tratar de ser abarcativo. Pero se da naturalmente. Nuestras personalidades son así, en la vida disfrutamos de las cosas que están buenas. A nosotros creo que la música que nos llega es la que está hecha con sentimiento, la que realmente es honesta, son bandas creíbles, que realmente se nota la autenticidad, el esfuerzo que le ponen a la obra. Y esas cosas son las que nos van enganchando y uno investiga. Ve la carrera de los artistas y te das cuenta que hay mucho laburo, prueba y error. Entonces, nosotros tratamos de copiar eso, de seguir eso; no imitar un estilo o a tu banda favorita, algo que nos pasaba más de adolescentes. Ahora nosotros estamos más enfocados en nosotros, en lo que tenemos para dar, ponerlo en la mesa y que todo eso empiece a tomar la forma de Arde la sangre.

-Eligieron el Estadio Malvinas Argentinas que hace unos días cerró sus puertas como espacio para conciertos. ¿Casualidad o causalidad?

-C: Un poco de todo. Nos propusieron el lugar porque estaba libre, dijimos obvio. Es increíble. Si lo imaginabas, capaz que no se te ocurría. Y la verdad que necesitábamos un poco esa intimidad, un poco estar ahí, en medio del lugar vacío para concentrarnos en nosotros, en lo que estábamos tocando, olvidarnos un poco del alrededor. No importaba que estuviera vacío o que no hubiera gente. Lo importante era aprovechar la energía del lugar, las ganas y todo lo que teníamos a disposición. Que se note lo más contundente posible ese momento de juntarnos a tocar, que era la primera vez fuera de una sala de ensayo. No te digo tocando para público, pero el público era la gente que estaba ahí trabajando.

-Para este lanzamiento hubo un trabajo de prensa previo muy planificado. ¿Podemos decir que piensan metódicamente todo?

-T: Fue muy pensado. Había muchas expectativas también en nosotros, muchas ganas de dar a conocer la banda. Queríamos hacerlo con toda, generar expectativa, una especie de suspenso. Nadie sabía nada y nosotros veníamos con el proyecto hace casi un año. No se había filtrado demasiado.

- C: Nos gusta pensar las cosas así para que sea una información clara. Pero creo que tuvimos la ventaja de que todo el tiempo durante el 2020 que no se podía mostrar ni decir nada, todo ese tiempo nosotros lo aprovechamos para generar el contenido, tener las ideas de lo que queríamos hacer y mostrar, entonces, ya veníamos como adelantados. Qué es lo que nos pasa hoy, la gente recién nos está conociendo, está escuchando estas cuatro canciones y nosotros ya estamos con la cabeza en el disco que estamos haciendo, en las otras diez canciones. Siempre vamos un poco adelantados. Eso nos da tiempo a poder preparar las cosas bien, organizadamente. Que sean contundentes a la hora de mostrarlas.

-T: Igual, hay un ojo puesto y una estética que nos gusta. Siempre nos gustó hacer las cosas sin descuidar nada. Si vamos a lanzar, que lo primero que se vea sea así, y que el feed, y que el video y todo. Venimos de todo eso.

-C: Hoy la comunicación es súper visual, no alcanza sólo con la música, con el sonido y el habla. Tenés que respaldar esa música con la imagen, videos, actitud artística que lo termine comunicando.

-”Ya no hay nadie a quién culpar” dice “Lástima”. ¿Es inevitable ese pasado? ¿Se arrastra?

-C: Constantemente, porque todo el tiempo vamos aprendiendo de nuestros errores en cualquier aspecto de nuestra vida. Sobre todo en la convivencia, cuando ya hay dos personas o más. Y bueno, la verdad es que es un poco pasar en limpio a veces esas respuestas que uno busca eternamente que quizás nunca las tengas pero trata de sacar conclusiones. O también de hacerse cargo. Asumir. A veces lo mejor es asumir las derrotas, las pérdidas y poder avanzar. Como que eso te acompañe. Siempre te va a acompañar, va a ser un recuerdo, pero no un impedimento. Que no sea algo que te arrastre al pasado, sino algo con lo que uno pueda convivir y avanzar y mirar al futuro. Pero quizás puntualmente lo que vos preguntás, es esa tendencia humana nuestra o egocentrista de buscar siempre la culpa en los demás y quizás no hacerse cargo uno de los errores.

-¿Y en la música sanan esas pequeñas heridas?

-C: Sí, todo se sana. No sé si sólo en la música. Está en la capacidad de uno, ¿no? De madurar, evolucionar, de trabajar para eso. Es un lugar donde caemos todos. Nadie es perfecto, nadie está exento de ser lastimado, de sentirse defraudado. O uno ser el que termina defraudando o traicionando a seres queridos. Entonces, es algo que tarde o temprano hay que enfrentarlo y aprender a manejarlo, sobrellevarlo, aceptarlo y obviamente sanarlo. De eso se trata la vida más que nada.

-Hablando de ex. Me encontré con algo de Andrés Jiménez: “Lo mejor para lo que se viene”.

-C: No sabe nada (risas). Se viene un disco y la oportunidad, ahora que la gente nos conoce y sabe quiénes somos, de poder desarrollar todo este sueño que tenemos. A nosotros nos da mucho gusto poder estar hoy representando este momento de la música, como hablamos anteriormente, de que parecía como que el rock estaba olvidado. O que esta música de metal no enganchaba a los jóvenes, como en nuestra época. Poder salir y decir, pará, acá estamos, de todas las edades. Jóvenes que apuestan por el metal.

-L: Con el pasado que decís, yo por lo menos, siento que más allá de que los pibes tienen un pasado muy intenso, nosotros uno más humilde, pero siempre la actitud es más que arrastrarlo es abrazarlo. Porque obviamente, si hoy estamos acá es por lo que nos tocó vivir a cada uno, independientemente de su vida. Nos encontramos ahora, cada uno en un momento de la vida distinto. Y siempre todo lo que sucedió lo tomamos como un sostén para lo que viene adelante.

-Bueno, a vos Nacho (Benavides) también te pasó eso. Tu banda se estaba despidiendo y te agarró la pandemia.

-Nacho: Exacto, se alineó todo. Fue todo muy alineado en todo sentido. En realidad, la pandemia lo que nos suspendió es la despedida. Pero la banda ya se estaba despidiendo previo a eso. 

-Hablemos de “Fuego en el cielo”, es una canción muy actual...

-C: Esa canción tiene como esa cosa urgente, esa cosa de llamado, de decir: es el momento de alejarse de todo conflicto, de todo eso que parecería que es la única opción. No pierdas tiempo y andá a buscar eso que realmente estás soñando o ser nosotros los que podamos construir un futuro distinto, porque es muy triste obviamente ver que tanto esfuerzo que uno pone en ciertas cosas y ves que se desmorona. O lo que yo veo, capaz, ese sueño de gente que viene de otros lados, gente del interior que viene acá a la ciudad, pensando que acá está la verdad de todo, la salvación y vos ves que quizás acá a veces es donde más todo enseguida explota. Y es un quilombo, el conflicto. Y la solución está por otro lado. Como buscar la paz, más que nunca. Huir de la destrucción en todo sentido, ¿no? Va a llegar un momento en el cual no haya donde escaparle, esperemos que nunca nos toque a nosotros. Pero cuando uno ve la historia de la humanidad, ya ha pasado tantas veces, con países en guerra, éxodos, y cómo se tuvo que reinventar una sociedad, una cultura, empezar de vuelta, y cuando uno cree que todo está bien, otra vez surge un conflicto o algo. O lo que se te ocurra pensar. Las torres gemelas. La canción tiene que ver con eso de ya está de escaparle a eso lo más posible.

-¿Hay roles bien marcados?

-L: Cuando estamos haciendo algo, componiendo, lo que sea, como que todos opinamos. Tery trae un riff y Nachito le tira una rítmica, o cuando Corva compuso las melodías, en la preproducción, por ahí cada tanto algún bocadito metíamos.

-T: Todos opinamos de todo, y tal vez el que ejecuta y toma más el mando a la hora de plasmarlo en la mezcla, producción, es el Tano.

-L: Hoy en día eso nos ayuda. Porque la situación tal vez no nos permitiría estar un mes adentro de un estudio, yendo todos los días, entonces encontramos esta forma de sea cual sea las que nos toque, si se cierra todo, por lo menos yo en mi casa puedo seguir editando, les voy mandando, me mandan una devolución. No se frena.

-T: Cuando compusimos las canciones fue el mismo ecosistema que es el que se genera grabando. Entonces, eso fue algo tan convincente cuando surgieron las primeras canciones, y ya sonaban tan lindas, tan producidas y todo tan armado que un poco fue la necesidad de decir “ok, esto que logramos está buenísimo‘‘. Veamos hasta dónde llega con estas mismas herramientas”. Me parece que hay una apuesta ahí. Todos atravesamos distintas experiencias, de haber grabado discos, entonces hay cierto convencimiento de cómo deben suceder algunas cosas o ya sentirse.

-¿Cómo planean presentar el disco en estos tiempos tan raros de pandemia?

-C: Vamos a aspirar a encontrar el momento de poder volver a encontrarnos con la gente y tocar y que se pueda disfrutar libremente. Si vemos que el tiempo pasa, bueno, le buscaremos la vuelta a que nuestra música por lo menos llegue y funcione y se pueda disfrutar lo más parecido a un vivo. Estamos todos en ese dilema, porque no sería un problema sólo de ALS como banda, ya es un problema de toda la industria que por lo menos trabaja con bandas en vivo. Vamos a confiar en que estos son los últimos coletazos que esto tiene para recuperar la vida de vuelta normal.

-T: Mientras tanto tenemos trabajo: terminar de hacer el disco. Por lo menos nosotros, con eso estamos copados, aprovechando que ahora no se puede nada más. Somos una banda, que tiene cuatro canciones, que dentro de un mes están los pibes diciendo “¿qué más tienen?”.

-¿Y un streaming?

- C: Lo podés hacer como alternativa, pero nada reemplaza al show en vivo. No se trata acá de querer ser o anti show o no por streaming. Mucho no nos gusta, pero no tenemos problemas de hacerlo, pero nos damos cuenta que de todas maneras eso no reemplaza el vivo. Quizás son nuevas herramientas, está bueno poder hacerlo porque querés llegar a gente de todo el mundo. Pero no se puede sostener la industria musical si uno sólo tiene el streaming como único medio para llegar a la gente. Son extras, cositas que se fueron dando y que está bueno, porque se incorporaron.


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