Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Ser o no ser, ésa es la actitud

Cronista: Gentileza: Nadia Mansilla | Fotos: Beto Landoni

04 de Septiembre, 2006

Ser o no ser, ésa es la actitud

Quienes sí y quienes no forman parte del rock, un género de límites abstractos. Análisis de una realidad que no es ajena a todo aquel que se precie de escuchar rock... y argentino. Con todo lo que esas dos palabras implican.

El hombre, entre otras cosas, se caracteriza por su naturaleza inquisitiva. Gracias a la continua curiosidad por conocer las razones y los orígenes de todo lo que lo rodea fue posible la auto-superación y la supervivencia. Así surgieron preguntas como: ¿de dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuál es el origen del universo?... y la que ahora se trata de develar: ¿qué es rock y qué no? ¿Cuál de todos los enfoques posibles habría que utilizar sin que este texto se convierta en un análisis social o un trabajo práctico universitario? ¿Cuántas cosas dejan libradas al azar los estereotipos? ¿Cuántas veces se dijo que tal o cual banda o cantante no es rock? ¿Qué es lo que determina que una banda como La Mosca, con –relativamente- el mismo estilo musical que Los Auténticos Decadentes, quede afuera de un circuito de por sí excluyente? La discusión que aquí se expone tratará de contestarlas. Las preguntas podrían responderse observando la suma de acordes, la presencia en escena, la apariencia física de los integrantes de una banda y público en un show. Inclusive, si analizamos con esa misma fórmula a los grupos referentes del rock argentino, habría que dejar afuera a muchos músicos. Con ese esquema solo algunas bandas quedarían dentro del Diagrama de Ben, ese que mediante círculos graficaba el pertenece y no pertenece. Si la Bersuit, tocando en vivo, se dedicara sólo a hacer temas pachangueros como "La bolsa" o "La petisita culona", quedaría afuera. Lo mismo ocurriría con León Gieco, Los Pericos, La Mississippi, o Catupecu Machu. Y Airbag, ingresaría. O tal vez sólo quedarían Los Ratones Paranoicos, Las Pelotas y nuestro querido Pappo. ¿Entonces podría ser el aspecto lo que predomina? No. Al respecto Alejandro Nagy, locutor de culto de la Rock & Pop y bajista de El Nombre del Padre asegura: "Diego Torres cuenta con la maldición del carilindo". Y agrega que los factores para que un tema suene en la radio que más taladra los oídos adolescentes son muchos, pero que "no hay un ente que lo decida". De hecho, "las influencias para determinar qué es rock nacional y qué no, son varias: los locutores, pasando por los productores y llegando hasta la dirección de la emisora. No hay un departamento calificador, se maneja en base a la intuición y a determinados aspectos comerciales que tienen que ver con el posicionamiento de las diferentes bandas", afirma Nagy. Desde la otra cara de la moneda, Susana Fernández Iogha, locutora y musicalizadora de La Mega, asegura que "el concepto de La Mega es mucho más amplio que el de Rock & Pop. Y ahí están las eternas disputas de 'Diego Torres no es rock' 'Sandra Mihanovich no es rock' y los que siempre putean por eso. Pero en realidad rock es cultura rock, y pasa por ser actitud rock. Hay un montón de cosas que son rock y que no tienen que ver específicamente con el estilo purista del ritmo específico. De hecho Los Pericos hacen reggae y también hacen un montón de estilos. Lo mismo que Los Piojos. Hay un montón de bandas que hacen miles de estilos, pero que forman parte de toda una movida que es rock. En La Mega, rock es lo que la gente considera que es rock. Es una radio musical, a la que la gente acude para escuchar mucha música y pocas palabras. Y también es una radio popular, y en ese sentido es más amplia que la Rock & Pop." No es momento de hacer un análisis sobre cómo la industria se mete en el proceso artístico de la música, pero es considerable este punto para poder ver por qué algunas bandas quedan afuera de esta denominación. Ese sería el caso de Daniela Herrero, que ha sabido interpretar de muy buena forma temas de las pocas mujeres que están en el circuito, como Celeste Carballo y Fabiana Cantilo. Con tan solo 18 años tuvo el apoyo de Zeta Bosio en su primer disco y sin embargo se la asocia al pop-teen comercial como a los grupos o solistas que salieron de un reality show. Ni hablar de aquel disco doble de la Bersuit, donde en cada parte se notan las alas que corta un productor de la altura de Santaolalla. "Todo empezó con nada", –dijo Fito Páez sobre los 30 años del rock nacional– allá por 1996: ahora tenemos holdings y grupos que trabajan por y para esto. Entonces lo que yo trataría de recuperar como espacio es la expresión. Si algo tiene la condición humana es la expresión y si de algo sirvió el rock fue para que esta expresión esté viva". Este rosarino, que ostenta el título de ser el autor del disco más vendido en la industria discográfica ("El amor después del amor", que en 1994 vendió 350 mil copias), formó parte del movimiento rosarino que a mediados de los '80 desembarcó en Buenos Aires. Pero... ¿cuándo Fito Páez dejó de ser rock? Tal vez haya sido cuando pasó a jugar para el equipo de los casados al juntarse con la actriz Cecilia Roth. Si así fuera, Ricardo Mollo –casado con Natalia Oreiro– no podría destruir las guitarras como lo hace de la mano de Divididos. Sin embargo Fito Páez ya no tiene la convocatoria que tenía y ya no se lo identifica en ese ámbito, ni tiene el reconocimiento que merecería un músico con más de 20 años de trayectoria. "Soy muy puta/ y no trabajo para vos/ mantenida, gracias a la propaganda", canta Babasónicos sobre la industria discográfica. La banda transitó por muchos ritmos y muchos trajes distintos se les vieron arriba del escenario. Y el que mejor se correspondería con su público femenino, fue el que mejor le quedó: las redes, los pantalones Oxford y los zapatos de plataforma. Aún gritando la prostitución reinante en el mercado, forman parte de él y no les va nada mal. Cuando una banda llega a ser reconocida o masiva, sus seguidores se muestran reacios al éxito de su ídolo, se jactan de haberlos conocido cuando nadie los conocía y haberlos ido a ver cuando eran sólo 20 borrachos en un sucucho perdido por algún barrio, pero no festejan que los artistas hayan llegado al punto que deseaban: vivir de la música luego de haberla remado tanto. O que dejen de decir, como diría Johnny Tolengo: "Otra vez a tocar gratarola". Pero sería imposible desterrar de un género musical a aquellos que lograron el bendito objetivo de vender muchas miles de copias de un trabajo discográfico. Aunque los incondicionales de siempre muestren los dientes. Aún así, lo que más llama la atención en ese aspecto es que las bandas más convocantes no son las que más discos venden. Porque si de discos se habla a Bersuit, Los Piojos y La Renga no les va tan bien. Pero llenan cuanto estadio los recibe. Y con bandas del otro palo sucede al revés. Pero ¿otro palo? ¿qué es otro palo? Otro palo fue Soda Stereo entre los '80 y los '90. No es casualidad que se relacione a este trío a las bandas locales. Padres de un sector del rock local, su cantante, Gustavo Cerati, es hoy uno de los artistas que más polémica trae al enigma que intentamos descifrar. Parece que tocar en el Colón lo excluye, como también contar con la asistencia electrónica y estar tan a la vanguardia como estuvo hace veinte años. Otro palo parece ser no llevar una vida de la que más de una Doña Rosa se espantaría. O no demostrarlo. Su contrario histórico, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, tienen, desde el culto, un capítulo aparte por ser precursores de la independencia. Ellos sí pueden decir que nunca se vendieron. Pero del misterio que causaba una banda que fue descubierta mientras tocaba en un bar de La Plata, se creó un fenómeno consecuencia de la ausencia de Sumo. Y de la necesidad de un ritual, de una liturgia y de un recital que sea motivo de agite, junto a un público que también quería ser protagonista. Y así nacieron Los Piojos, La Renga y La Bersuit y sus descendientes. Hijos de una realidad social excluyente, artistas y público encontraron en la música el lugar donde evadir la realidad, donde poder denunciar las injusticias cotidianas y gritarlas con otras voces haciendo coro. Así, se podría pensar que La 25, Pier, La Mancha de Rolando y Callejeros serían nietos de Los Redondos y bisnietos de Sumo. Y los padres de Sumo tal vez no fueron los padres del rock argentino, ya que la historia de esa banda no tiene padres, sino que fue producto de niños de varios orfanatos. Las divisiones de estilo no nacieron en los '80. En los '70 también hubo rivalidades: Los Gatos era el pop, Almendra el intelectual y Manal el rock urbano, aunque no vamos a hacer una revisión de la historia del rock nacional, si no crear un panorama sobre el presente que esta variedad atraviesa. Hay letras que se instalan en la gente como si fuera su propio sentimiento. ¿Quién no se identificó con una letra escrita por Charly García hace veinte años? Charly García bien podría ser nuestra historia, la historia argentina en la piel de un cincuentón. Si después de tantos golpes abajo, estamos todos hechos mierda pero seguimos resistiendo... Quizá sea el estilo de vida lo que define. Pero el lema de sexo, droga y rocanrol, en tiempos de sida, drogas de diseño y una palabra que cada vez deja más cosas afuera ¿sigue vigente? De ser así, Divididos, enyoguización de Mollo mediante, quedaría exento de participar en este equipo. Muchos habrán quedado fuera de este racconto, tantos como bandas suenan en los garajes urbanos. Pero muchas de esas bandas no buscan el reconocimiento, sino –Cromañón mediante- la forma de seguir haciendo música. Y la generación 00, hijos de una década infame y con tanta fuerza en los acordes como agallas para ambicionar un cambio a un presente que nos golpea de una u otra manera; desde la pobreza hasta el exilio, desde el corralito hasta la desnutrición en el granero del mundo. Argentina es un crisol de rocks, no hay duda. Hay tantos géneros y subgéneros como músicos. Pero este presente es la consecuencia de un pasado relativamente lejano: ¿Ayudó la guerra de Malvinas y el decreto de prohibir la música extranjera en las radios locales? Definitivamente, aunque haya sido un decreto de facto y con más de 20 años de edad, fue la semilla que inició este proceso con creció con el efecto de una bola de nieve. Por lo pronto, en la variedad está el gusto. Y ante las condiciones adversas de una Argentina golpeada, la única salida no es Ezeiza, también están las cuerdas, los parches y las ganas de salir a tocar. Porque en todos los períodos lo que predomina es la música como medio para mantener la esperanza, como herramienta de acción, no importan las etiquetas. Pero siempre es bueno tener algo de qué hablar.
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