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Que salga el Bocha y todo el año es carnaval

Cronista: Redaccion El Bondi | Fotos: Beto Landoni

12 de Enero, 2017

Que salga el Bocha y todo el año es carnaval

A ocho años de la muerte del querido Bocha Sokol, recordamos la entrevista que hicimos con él a mediados de 2008 para la edición número 3 de la Revista El Bondi.

Ocho años ya pasaron de aquel caluroso día en el que el país rockero se despertó con una de las noticias más tristes de su historia. El Bocha nos había dejado físicamente y al instante se volvía inmortal. Desde entonces brilla su luz para todos nosotros, que nunca dejaremos de cantar “mamá yo quiero, que salga el Bocha y todo el año es carnaval”.

A mediados de 2008, en plena construcción de El Vuelto S.A., El Bondi viajaba a Hurlingham para charlar con un entusiasmado Alejandro Sokol, quien craneaba el disco debut de la banda. Con su frescura y su impronta típica, el cantante se prestaba a un grato momento que incluyó fotos, pool y cervezas.

Recordamos la entrevista completa publicada en agosto de 2008, en el número 3 de la Revista El Bondi, a cargo de Pablo Andisco y Sebastían Barrera, con fotos de Beto Landoni.

Hurlingham. Agosto, 2008.

Después de la salida de Las Pelotas, Alejandro Sokol habla de su nueva banda y de las ganas que tiene de seguir cantando. Ahora con un grupo de chicos se hace llamar El Vuelto S.A. y lo único que quiere es sacar su nuevo trabajo.

“Ya están grabando todo? Hola, hola, mi nombre es Ricardo Mollo”. Sokol arranca la nota de la misma manera que la empezó Germán Daffunchio en la entrevista de hace unos meses para El Bondi, cuando el grabador todavía no estaba prendido y Las Pelotas pasaban su peor momento anímico, pese a disco nuevo y shows concurrentes. La cosa estaba que ardía, pero el chiste salió, como este miércoles en Hurlingham, en un pub bien de barrio, con El Vuelto S.A. recién estrenado a punto de sacar su primer disco.

Al entrar, se lo ve a Sokol en el fondo, donde las luces son más bajas y solo una de las tres mesas del pool está en juego. Alejandro tiene el palo y se concentra en la bola blanca mientras Gaby, el manager, y un grupo de amigos lo miran en silencio. No hay cervezas hasta que Alejandro hace el tiro, saluda y nos lleva con cuatro vasos a una mesa de adelante donde la luz es más fuerte y el ruido más lejano.

-¿Ensayan mucho?
Nos juntamos bastante poco a tocar. Son temas que hice mil veces, los chicos también. Lo que hacemos es ensayar nuevas versiones, aunque muchas salen en el escenario, porque lo divertido es que los temas fluyan ahí, con cambios y cortes nuevos.

-¿Ellos se animan a tirar ideas?
Claro que sí, nos consultamos y hacemos todo entre todos. No hay jerarquías, somos todos músicos. Por supuesto que voy a decidir muchas cosas, pero siempre estamos de acuerdo.

-¿Cómo es pasar de tocar con tipos que ya tienen más de veinte años de escenarios a hacerlo con chicos que recién empiezan?
La diferencia es la frescura, las ganas de divertirse y de hacer música por sobre todas las cosas. Por suerte no tienen cosas raras en la cabeza como el dinero y el estrellato. Estos chicos tienen ganas de hacer música, y eso me encanta, me hace sentir bien. Para disfrutar de esto se que yo tampoco tengo que tener cosas raras en la cabeza, solo pasarla bien arriba de un escenario, que por suerte, ya me sale automático.

-A pesar de dejar toda una historia con una banda, ¿le sentís el gusto a empezar de nuevo?
No, yo pienso esto como seguir con la música. Seguir tocando y disfrutando. Quizás obviamos todos los pasos obligados a seguir como toda banda nueva gracias a mi pasado con Sumo y Las Pelotas y entendemos que ya arrancamos en primera, pero eso no quiere decir que no estaría dispuesto a empezar desde abajo.

-Eso de arrancar en primera se notó en el show que hicieron hace unos días en el Roxy. ¿Te confortó recibir tanto cariño después de la separación?
Yo agradezco muchísimo a la gente que va, pero si tuviera que hacer un show para una persona, lo haría igual, porque lo único que quiero es tocar, y yo salgo al escenario a meterme en la música. Por supuesto que me alegró por la aceptación que tuvieron los chicos, eso me hizo bien.

La gran duda es conocer como será el nuevo sonido de El Vuelto S.A., las ideas que tiene Sokol en la cabeza para este nuevo proyecto, pero él se limita a dar detalles, como si no quisiera adelantar nada para acrecentar aún más esa incertidumbre que tenemos todos después de una separación tan grande: “La banda tiene una crudeza increíble, yo siempre quise que sea guitarra, bajo y batería; no quiero ni teclados ni vientos ni nada”.

-¿Y los reggaes?
(Piensa) Puede ser, puede ser, pero quizá si hacemos una presentación especial, quiero que suene crudo y fuerte.

-¿Tienen mucho material preparado, además de “Cría de lobos”, el único tema nuevo que presentaron en el show del Roxy?
Sí, ya hay varios temas que tenemos listos para grabarlos.

¿Cuándo saldría el disco? Sokol piensa y llama al manager, como si fuera una reacción automática cada vez que le preguntan sobre fechas de recitales o la salida del disco: “En octubre se graba, en noviembre se arma y en diciembre ya sale a la venta”, dice Gaby mientras apoya el café que venía desde la barra, al fondo, donde están las mesas de pool. “Yo sabía que tenía que venir”, dice con una sonrisa gigante.

-Bastante rápido el proceso, uno esperaría un tiempo más largo de transición.
-Es que venimos con unas ganas…-dice Alejandro.
-“Imaginate”, interrumpe Gaby: hay un pibe que viene desde Ramos Mejía, se toma dos bondis para venir a tocar…
-Y hay veces que el cantante no va a ensayar –también interrumpe Sokol con una media sonrisa.
-El Bocha está acá, si queremos ensayar venimos al pool.
-Hablando de pool –salta Sokol, apurado y a punto de tirar el chivo- vamos a decir: Tacos Pool, Avenida Roca al… ¿Cuál es la dirección de acá, che? –Roca 1041 –grita uno desde el fondo.
-Ahí va, Roca al 1041, que quede asentado eso.

-Hablabas de un sonido crudo, ¿qué más podés adelantar?
No, no puedo adelantar nada, simplemente hay que escucharlo cuando salga.

-¿Pero tratás de alejarte de un sonido pelotero?
¿Sabés qué? En realidad yo voy a hacer música, lo digo de vuelta –dice casi irritado- no me importa que pase con eso, obvio que la comparación es inevitable pero no le doy importancia, a lo sumo podrá acercarse un poco a los primeros discos de Las Pelotas, pero no estoy pensando en eso. Lo que sí, trato de hacer arreglos y cantar de otra manera, pero simplemente porque es otra banda. Mirá, hay una palabra que se llama “crear”, y muy poca gente sabe que crear no es crear de la nada, es organizar las cosas con materiales ya hechos. Después se puede asemejar a tal cosa u otra, pero los temas salen de adentro tuyo.

-Sin embargo, seguís disfrutando de tocar temas que cantabas en Las Pelotas.
Claro, y los vamos a seguir tocando a medida que tengamos más material propio, incluyendo algunos covers que siempre me gusta hacer. Es más, quiero hacer temas que hace Germán.

-¿Como cuáles?
No se… “El ñandú”, no sé, tendría que ver.

-¿No hay un llamado cada tanto?
No, no, no, no, se cortó y se cortó. No hay por qué.

-¿Te imaginás cómo podría sonar un nuevo material de Las Pelotas sin vos?
No, yo no me imagino nada, yo atiendo mi propio kiosco ahora.

“Bueno, ¿listo?”, dice Sokol ya un poco cansado de responder, con ganas de pasar a la sesión de fotos. El fotógrafo lo lleva a las mesas de pool y Alejandro se pone unos anteojos bien negros, mira lo que sale y pasa de vuelta. Un amigo le dice que se saque una golpeando la blanca, con pose y todo, pero él no escucha y sigue poniendo esa cara de tapa de revista que tantas veces hizo con Las Pelotas y ahora debe hacer como líder de su nuevo proyecto.

 

Alejandro Sokol (30/1/1960 – 12/1/2009)

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