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Ok Computer: 20 años del disco que modificó el sonido de una generación

Cronista: Fernando Villarroel | Fotos: Anabella Reggiani

16 de Junio, 2017

Ok Computer: 20 años del disco que modificó el sonido de una generación

En el vigésimo aniversario del lanzamiento en su país natal, intentamos comprender por qué Radiohead obligó a bajar el mazo y dar de nuevo en la estética rock del Reino Unido.

En el rock, como en la vida, existen momentos en los que el destino hace su jugada maestra y define de manera mágica el camino de ciertos artistas. Momentos en el cuales condena a algunos con un ‘One Hit Wonder’, y los obliga a repetir esa melodía una y otra vez –como si fueran los protagonistas de un loop interminable-; y bendice a otros, convirtiéndolos en los creadores de piezas que serán recordadas por años y los catapulta al olimpo de los consagrados.

La vida de Thom Yorke y compañía no fue la misma desde el 16 de junio de 1997. Hasta ese momento, los británicos intentaban demostrar que eran más que una canción bonita (“Creep”, pista incluída en su disco debut Pablo Honey) y que un puñado de hits britpopianos ("High and Dry" y "My Iron Lung", de su segunda –y digna- placa, The Bends). Curiosamente, hasta ese entonces, los Radiohead se encontraban entre las bandas que oficiaban de soporte a la pelea estelar de los pesos pesados, protagonizada por Oasis y Blur.

El lanzamiento al mercado de Ok Computer sucedió a Blur, el quinto disco de los niños políticamente correctos de Colchester –el que incluye "Song 2"-, y precedió a Be Here Now, el ansiado y esperado material de los problemáticos hemanos Gallagher. En aquel momento, nadie pudo imaginar que la placa diseñada por los chicos de Abingdon significaría un cambio rotundo en el paradigma del sonido británico de la época ni que este fuera, posiblemente, uno de los mejores discos del rock inglés del siglo XX.

A la hora de analizar un disco que cumple 20 años desde su lanzamiento, más allá de pensar el contexto histórico en el cual se encontraba la banda a la hora de su presentación, siempre es bueno intentar comprender porque es digno de un estudio. Cualquier ferviente amante del éxito y las estadísticas puede cuestionar la trascedencia de un material que no tuvo ni un solo corte ubicado en el puesto número uno en ninguna lista, sin embargo, todo es refutado a la hora de pensar en la trascendencia artística de esos temas.



“Paranoid Android”, “Karma Police”, “No Surprises” y “Lucky” (el curioso track que tuvo por origen una solicitud de Brian Eno para un fin benéfico) fueron los sencillos elegidos por la banda para oficiar como muestra del contenido del material, inspirado en los aleatorios sonidos que iban desde Miles Davis a The Beatles, y desde el director de orquesta italiano Ennio Morricone al rocker country de Johny Cash, entre varios más. Es cierto, “Paranoid…” fue número 3 en Reino Unido, pero su caso es digo de destacar porque tuvo cientos de críticas positivas (de pares y periodistas) desde el minuto cero y llegó a ser fuertemente considerada como la sucesora cronológica de la mítica “Bohemian Rhapsody” de Queen.

Otro de los aspectos a considerar fue el arte complementario que acompañaba las letras, puesto que en tiempos en dónde la MTV aún inundaba las mentes de los adolescentes con la propuesta audiovisual de los videoclips, para muchos resulta imposible olvidar los mini cortos futuro-melanco-depresivos que acompañaban las melodías de canciones que compitieron, mano a mano, y vencieron a los gigantes del mainstream. 

La difícil asimilación del disco es otro de los aspectos que lo hace hoy más especial. Las melodías interpretadas por los hermanos GrenwoodJonhie y Colin- y Phil Selway no fueron para nada amigables desde el principio, y los principales dueños de las discográficas de alrededor del mundo de ese entonces fueron la prueba fiel de ello; por ejemplo para los dueños de Capitol Records, el disco significaría el “suicidio comercial” de la banda y, tal fue así que, de los 2 millones de copias que pensaban vender en Estados Unidos sólo emitieron 500.000 copias con temor a un fracaso rotundo. Afortunadamente, todo esto se redujo a una simpática anéctdota.

Hace poco tiempo, el respetado periodista español de rock Carlos Pérez de Ziriza tuvo una definición certera sobre Radiohead con motivo de este vigésimo aniversario de Ok Computer y sentenció que la banda “anticipó rasgos de la alienación posmoderna en la que vivimos”; probablemente, esta sea de las mejores definiciones que les pueda caber a los dueños de esta banda que supo tener visión de futuro y logró canciones que, en los tiempos que corren, suenan verdaderamente atemporales y premonitorias -en simultáneo-.

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