Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Dos mil mariposas muertas

Cronista: Nahuel Perez | Fotos: Fernando Canales

30 de Junio, 2017

Dos mil mariposas muertas

A 48 años de la muerte de Brian Jones y con una reciente investigación reabierta, las circunstancias de su fallecimiento son aún un misterio que forma parte de la mitología más abyecta del rock n roll, pero que completó el circulo que lo convirtió en una leyenda.

Lewis Brian Hopkin Jones fue un talentoso músico nacido en Cheltenham, Inglaterra, un 28 de febrero de 1942, hijo de una familia acomodada, fundador de The Rolling Stones, un símbolo incandescente de los ideales de su generación, y el inaugurador del fatídico club de los 27, cuya muerte sigue siendo un misterio que proyecta una sombra de sospecha sobre la banda más grande del mundo.

En la noche del 2 de julio de 1969, Brian Jones de 27 años fue hallado flotando boca abajo en la pileta de su nueva casa Cotchford Farm, en East Sussex. Según la versión oficial, había estado nadando con su novia Anna Wohlin, el constructor Frank Thorogood y una amiga, Janet Lawson. En un momento de la noche Jones se quedó a solas con el obrero y, luego, alrededor de las 23.30 -aunque Janet lo encontró solo y ahogado, pero aún con pulso- para cuando la ambulancia llegó, cuarenta minutos después, Brian ya estaba muerto.



Una rápida autopsia practicada por las autoridades reveló que el músico había bebido el equivalente a tres pintas de alcohol y encontró rastros de anfetaminas y tranquilizantes en su sangre. El hígado estaba agrandado y grasoso, el músculo cardíaco dilatado y se consideró que esta combinación era suficiente causa de muerte.

El 5 de julio, The Rolling Stones dio un multitudinario concierto gratuito en el Hyde Park que tenían programado para presentar al reemplazante de Brian Jones, el joven guitarrista Mick Taylor, y aprovecharon para rendirle un homenaje al difunto leyendo un fragmento del poema “Adonais” de Percy Shelley para luego soltar dos mil mariposas blancas, pero como la mayoría se había asfixiado en sus cajas, simplemente las mismas se desparramaron -patéticamente- moribundas por sobre el escenario.

El 10 de julio, Brian fue enterrado a casi 4 metros profundidad en el cementerio de Cheltenham, su pueblo natal, en un ataúd de bronce y plata sellado al vacío, pagado por Bob Dylan pero, de los Rolling Stones, sólo presentaron sus respetos Charlie Watts y Bill Wyman. Keith Richards se negó a asistir, mientras que Mick Jagger estaba volando hacia Australia, donde filmaría la película "Ned Kelly". Anna Wohlin tampoco acudió al funeral.



Con el aporte de las diferentes declaraciones que fueron surgiendo desde esa fatídica noche del ’69, el libro “Who Killed Christopher Robin?” de Terry Rawlings, la película de Stephen Wooley, “The Wild and Wycked World of Brian Jones”, y recientes investigaciones instigadas por el Fan club oficial del músico, la teoría acerca del asesinato de Brian Jones tiene más fundamentos que nunca.

Según lo establecido actualmente, BJ quería hacer reformas en la recién comprada Cotchford Farm y contrató a un equipo de albañiles encabezado por Frank Thorogood, un obrero londinense que antes había trabajado en Redlands -la casa de Keith Richards- y viejo amigo del oscuro Tom Keylock, un multi-asistente y chofer de los Rolling Stones que llevaba la parte administrativa de Brian.

El intérprete supo tener una relación conflictiva con Thorogood, a causa de que los albañiles que este contrató abusaban de su generosidad, apenas trabajaban y pasaban gastos excesivos que Keylock autorizaba. El albañil y veterano de guerra, por su parte, no soportaba a la arrogante estrella de rock, pero Brian aun así le permitió vivir en un departamento sobre el garaje los días de semana.

La relación entre ambos terminó el día 29 de junio, cuando se desplomó una viga del cielorraso de la cocina. Thorogood se negó a marcharse, reclamando 8 mil libras que aún se le debían y Brian prometió dárselas si terminaba algunos trabajos incompletos, por lo que el constructor todavía vivía en Cotchford Farm para la noche de la muerte del ex Rolling Stone.

Si bien las primeras declaraciones de Anna, la novia sueca del rockstar, hablaban de una velada tranquila, otros como Nick Fitzgerald -un amigo de Jones que no habló del asunto hasta 2009-, aseguran que había una fiesta que incluía a los albañiles de Thorogood y a sus novias.

Lo cierto es que en un punto de la noche, BJ invitó unos tragos en la piscina a Frank y Janet, en aquel entonces la amante de Tom Keylock. Tiempo más tarde, Anna declaró que cree que Frank ahogó a Brian durante el breve lapso que compartieron solos en la pileta. Fitzgerald dijo que vio a varias personas sostener a Brian bajo el agua y que, cuando quiso intervenir, Tom Keylock lo persiguió por el bosque. Keylock, por su parte, sostuvo que llegó a casa de Jones recién a la madrugada, cuando el cuerpo había sido retirado.



Por otro lado, el jardinero de Cotchford Farm encontró a Keylock en las primeras horas del 3 de julio quemando la ropa de Brian en una hoguera improvisada, mientras Thorogood tiraba libros al fuego. Más tarde, los albañiles saquearon la casa y cargaron las pertenencias del fallecido en un camión, incluyendo grabaciones inéditas y maquetas de nuevas composiciones. Por aquello, Keylock alegó que los padres de BJ habían pedido las cosas e indicaron que quemaran todo lo demás, pero se sabe que estos recibieron muy pocas cosas de su hijo.

Si bien se sabe que el 8 de junio de 1969 Mick Jagger, Keith Richards y Charlie Watts habían pasado por la nueva casa de Brian Jones a comunicarle que estaba despedido y que iba a ser sustituido por Mick Taylor, ofreciéndole parte de las regalías de la banda de por vida como indemnización por el despido, un informe policial de 2013 asegura con bastante precisión que, en la mañana del 2 de julio de la noche en que murió Brian, Mick y Keith le hicieron una visita a Cotchford Farm.

El motivo fue que los derechos del nombre The Rolling Stones todavía era propiedad de Brian Jones y pretendían que firmara un documento en el que cedía estos derechos al resto del grupo. Jones se negó de plano y Keith Richards, enfurecido, lo amenazó con un cuchillo. El albañil Frank Thorogood allí presente tuvo que detener a Richards y calmarlo. Mick y Keith abandonaron la casa sin la firma.
Jan Bell, la hija de Thorogood, confirmó esa visita en su alegato. Su declaración está tomada por un oficial de la policía de Sussex y existe todavía en los archivos de la policía de Gloucestershire. Hasta la actualidad Bell no ha querido comparecer de nuevo y sigue en el anonimato.

En 1993, Tom Keylock le contó a Terry Rawlings -el autor de "Who Killed Christopher Robin?"- que Frank Thorogood le había confesado momentos antes de morir que él había matado a Brian. El Fan club oficial del músico, manejado por su ex novia y madre de uno de sus hijos, Pat Andrews, exigió entonces una investigación formal.



Me enoja pensar que la gente responsable de la muerte de Brian se beneficia aún hoy de lo que él empezó. No culpo a los Stones, pero ellos debieron saber lo que realmente pasó, y durante estos años han borrado a Brian”, declaró Andrews, que convocó a expertos en medicina forense que presentaron un dossier de 150 páginas de evidencia. Basados en los hechos, prepararon un caso para que la policía de Sussex reexaminara las circunstancias de la muerte.

Trevor Hobley, vocero del fan club, dijo: “Brian Jones es un testigo silencioso, porque su cuerpo fue preservado de tal manera que la tecnología de hoy podrá determinar la causa de muerte. Además, ¿por qué alguien mandó embalsamar el cuerpo, y enterrarlo a una profundidad tan inusual en un ataúd de metal al vacío? Brian era una persona famosa, y es insólito hacer una investigación sobre una muerte sospechosa, una autopsia, una indagatoria y un entierro en tan poco tiempo. Es como si alguien tratara de esconderlo bajo la alfombra”.

Según había revelado la propia Anna Wohlin en 1999 también, Thorogood la amenazó de muerte si contaba a la policía lo que había sucedido realmente en la piscina, instruyéndola sobre qué decirle a las autoridades y Keylock le ofreció dinero para que callara. Además, los Stones la hicieron firmar un documento que la obligaba a pedir autorización para dar entrevistas y, un día antes del funeral, gente del entorno de la banda la puso en un avión por lo que no le quedó más remedio que abandonar Inglaterra y esconderse en Suecia.

Keylock murió en 2009 a los 82 años sosteniendo que Frank Thorogood fue el asesino, pero a nadie se le escapaba ya que aquellos albañiles habían trabajado antes en la casa de Richards, quien en el verano de 1967, aprovechó unas vacaciones a Marruecos para tener un romance con Anita Pallemberg, la por entonces novia de BJ, con la complicidad de Keylock. “Le quité a su novia”, confesó Richards, “arruiné todo para siempre. Nunca me perdonó por eso. No lo culpo”.

A pesar de las investigaciones iniciadas en 2013 y la evidencia acumulada, las circunstancias de la muerte de Brian Jones siguen siendo oscuras y su cuerpo aún no fue exhumado por las autoridades; y aunque no existen pruebas directas de que los Rolling Stones hayan tenido algo que ver, su comportamiento distante -y hasta desentendido- despierta sospechas, pues después de todo, fueron los principales beneficiarios de la muerte del talentoso fundador de la banda.

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