Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Elvis vive

Cronista: Fernando Villarroel | Fotos: Fernando Villarroel

15 de Agosto, 2017

Elvis vive

A cuarenta años del fallecimiento de El Rey, un repaso por la vida del hombre que le cambió el rostro a la cultura popular mundial.

Elvis es icónico. Su nombre. Su rostro. Sus movimientos. Todo en él comprende un símbolo del rock and roll. Si bien es cierto que fue incluido en el Hall of Fame -fundado en 1986- en simultáneo con los galácticos Lil’ Richard y Chuck Berry (fallecido en marzo de este año) y que es el único de los tres que goza de tener el privilegio de ser considerado El Rey por encima de los otros dos pese a que sus influencias fueron claves para el género, su legado es indiscutible.

Para poder entender el intangible aporte de Presley a la cultura contemporánea es esencial remontarse a cómo fue que aquel jovencito, nacido el 8 de enero de 1935 en Tupelo (Mississippi), se convirtió en el símbolo de decenas de generaciones. Porque, contrariamente a lo que muchos podrían imaginar como un niño prodigio con un talento inconmensurable, sus inicios tuvieron su origen en el año 1953 (18 años), el día en que ingresó a las oficinas de Memphis Recording Service y grabó su primer demo, el cuál tuvo como única destinataria a su madre.

En aquel material, las canciones registradas fueron “My hapiness” y "That‘s When Your Heartaches Begin"; sin embargo, no fue hasta enero de 1954 que El Rey ingresó a las oficinas de Sun Records y grabó un segundo simple con los temas “I‘ll Never Stand In Your Way” y “It Wouldn‘t Be the Same Without You”. Aunque esta vez, y a diferencia de su anterior álbum, -según Peter Guaralnick, critico norteamericano de música y biógrafo del músico-, éste escondía el anhelo de un futuro como cantante de rock. Lamentablemente, para el hombre que inspiró este informe, estas canciones tampoco gozaron de demasiada fortuna.



Hasta aquí, las incursiones del ícono de rebeldía dentro de los estudios de grabación no eran más que las ansias de gloria de un joven atractivo con sueños que no superaban ni siquiera el primer escollo para convertirse en realidad. Y no fue hasta julio de ese año  que Presley, junto al guitarrista Scotty Moore y el bajista Bill Black, entró nuevamente a la sala de ensayo y grabó “That’s all right” -pieza original de Arthur Big Boy Crudup-, llamó poderosamente la atención de Sam Philips (Titular de Sun Records) para lograr así lanzar su primer éxito, junto al clásico “Blue Moon of Kentucky”.

El nacimiento de un fenómeno llamado ‘Elvis‘

Superados los primeros filtros y luego de su primer hit, la fiebre por Elvis comenzó a incendiar de llamados los teléfonos de las estaciones locales de Memphis y logró que el 21 de noviembre de 1955, el astro firmara su primer contrato importante con la discográfica RCA. Y al año siguiente comenzó entonces con su derrotero regado de logros: registra “Heartbreak hotel”, “I got a women” y “Hound dog” -entre otros-, logra su primer placa de Oro y la suma de su contrato alcanza niveles insospechados para la época.



Para 1957, sus movimientos despertaron el pudor en los censores de la época y su sola figura se convirtió en polémica. Todo esto hubiera hecho flaquear a cualquiera, menos a este muchacho que ya no sentía otro destino que la fama absoluta. Fue así que filmó su tercera película y logró que el presentador estrella de la tevé gringa, Ed Sullivan, rompiera lanzas en favor de su persona diciendo que era “un muchacho decente y fino”.

En ese entonces, Presley había logrado despertar suspiros por doquier entre la audiencia femenina, había conquistado a todos los jovencitos que veían en él a un líder nato y conseguía encantar a los adultos con los que se rodeaba. El fenómeno era imparable y nada lo podía detener, salvo una cosa: el ejército.

Su enrolamiento en las fuerzas armadas norteamericanas en 1958 lo retiraron de la actividad artística y lo ubicaron en las gruesas filas de soldados yanquis, convirtiéndolo simplemente en uno más. Curiosamente, en aquel momento, Elvis creía que su carrera como cantante había llegado a su fin y que sus días de romance con la fama habían terminado. Dos fueron los años en que El Rey había vuelto a su vida ordinaria lejos del ambiente. Dos largos años, en los que RCA buscó artistas para “reemplazarlo” y nunca encontró; sin embargo, el exilio de las luces de los escenarios tuvo su fin el 5 de marzo 1960, a las 9:15 am. Y allí fue donde se vio lo mejor de la carrera de este emblemático personaje.



Un regreso triunfal

Con el alta militar otorgada el artista volvió a los estudios y, con él, su estelaridad intacta. Sus presentaciones gozaban de una brillantez cósmica y el universo musical se rendía a su encanto; al otro lado del océano The Beatles y The Rolling Stones comenzaban a dar sus primeras zapadas, y cuando les llegó su momento de gloria, no tuvieron pruritos en reconocer a Elvis entre sus influencias.

Ya para mediados de la década la juventud de los Fab Four se midió ante la madurez de Presley en la pantalla grande: los filmes “Viva Las Vegas” y “A hard day‘s night” brindaron la batalla de las taquillas y consagraron ganador, finamente, al hombre de Mississippi generando ingresos por más de 5.5 millones de dólares -sí, en Estados Unidos también hay inflación, muchachos-.

En 1965, y demostrando que la pelea era más una necesidad de los medios que una causa lógica, John, Paul, George y Ringo tuvieron la oportunidad de conocer a uno de sus héroes musicales en su casa de Los Ángeles. Las anécdotas cuentan que Lennon fue directo al hueso y le consultó por qué había cambiado los escenarios por la pantalla grande (luego de su paso por el ejército, se había volcado fuertemente al cine), y que McCartney le enseñó algunos trucos con el bajo a Su Majestad.



Los años siguientes de Elvis tuvieron más resonancia por sus apariciones televisivas (como la de 1968, en la cadena NBC, batiendo records del 42% de la audiencia local) que por su legado musical, y no fue sino hasta 1969, que volvió a los estudios de grabación -más precisamente, al American Sound Studio- y registró uno de sus álbumes más prestigiosos, From Elvis in Memphis, con hits tales como “Do not cry daddy” y el inoxidable -y a prueba de balas- “Suspicious minds”. El hombre estaba de regreso y demostraba una solidez difícil de demoler.

Crónica de un final no anunciado

El tiempo corría y si bien los números del cantante demostraban que su carrera continuaba vigente, su público envejecía con él y no sumaba nuevo adeptos a sus filas. El tiempo de la psicodelia musical comenzaba a apoderarse de la escena juvenil y no había lugar para el sonido del Rey allí. Sin embargo, sus fieles seguidores continuaban respaldando a su ídolo y una prueba de ello fue la serie de cuatro conciertos brindados, en 1972, en uno de los centros históricos del centro neoyorquino y que quedaron inmortalizados en el “Elvis as recorded at Madison Square Garden”.

La década del setenta no fue la más prólifica en la carrera de Presley. Es cierto, los dorados sesenta habían quedado atrás y la escena se completó con otros colores; la “batalla” en las bateas con The Beatles ya no ocupaba las primeras planas de los medios musicales, Black Sabbath y Led Zeppelin eran los abanderados de una nueva generación en Estados Unidos. Sin embargo, nada de todo esto le impidió grabar el episodio televisivo “Elvis: Aloha de Hawaii” -batiendo records mundiales de audiencia y convirtiéndose en el primer concierto transmitido vía satelital- ni su último LP en vivo, “From Elvis Presley boulevard, Memphis, Tennessee”.



El final de la historia del hombre rockanrol tuvo lugar en Memphis, un 16 de agosto de 1977. En abril, brindaba su última gira de conciertos en Indianapolis, Cincinnati y Rapid City y, según el periodista Tony Scherman, fue para esa época que el ícono se había convertido en una caricatura de sí mismo. Samuel Roy, biógrafo del ídolo, habló en más de una oportunidad de las dificultades que Presley tuvo sobre el escenario en aquellas presentaciones; “Way down”, su último corte fue publicado 2 meses antes de su deceso y no fue hasta poco tiempo después de que se diera la noticia de su muerte que alcanzó los primeros puestos en los charts norteamericanos.

Elvis fue encontrado muerto en el piso de su casa, en Graceland. Los médicos del Baptist Memorial Hospital confirmaron la noticia a los medios a las 3.30 pm; según el Presidente estadounidense de aquel entonces, Jimmy Carter, El Rey “había cambiado el rostro de la cultura popular americana para siempre”. Tiempo después se pudo saber que días antes, estaba previsto que esa misma tarde emprendiera una nueva gira por el interior de Estados Unidos.

Joven, carismático, talentoso, encantador, rebelde. Todo esto fue Elvis. El ícono de un género, de más de una generación. El hombre que no sólo cambió el rostro de la cultura popular americana, sino la de todo el mundo. Y para siempre.

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