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Core cumple un cuarto de siglo

Cronista: Anabella Reggiani | Fotos: Anabella Reggiani

28 de Septiembre, 2017

Core cumple un cuarto de siglo

Con motivo del 25 aniversario del álbum debut de la banda estadounidense Stone Temple Pilots, y de su reedición super deluxe que incluirá más de dos horas de material inédito -incluyendo demos y sesiones en vivo- y extras de su presentación para MTV Unplugged en 1993, Revista El Bondi decidió hacer un repaso por los motivos por los cuáles este disco no debe faltar en tu colección.

El 29 de septiembre de 1992, casualmente el mismo día en que Alice in Chains editaba ‘Dirt‘, Stone Temple Pilots lanzaba su ópera prima: ‘Core‘. Por aquellos tiempos, la prensa especializada los tildaba de "clones de Pearl Jam y Sound Garden" y -en plena época de auge del Grunge- esa comparativa era inevitable; otros críticos también los llegaron a clasificar como "demasiado alternativos" para el género e incluso, los más osados, llegaron a acursarlos de ser "un grupo oportunista", tomando como propio un sonido que estaba en boga y transformándolo en una veta comercial. En ese momento, el futuro de la banda no se veía para nada alentador.

Lo cierto es que la historia hizo justicia con ellos y la banda terminó siendo una de las más exitosas de su época vendiendo 17.5 millones de álbumes en EE. UU., más de 40 millones a nivel mundial y logrando que su álbum debut -25 años después- siga sonando tan fresco como en sus primeros días.

El material da inicio con “Dead And Bloated” y la voz de Scott Weiland, distorsionada detrás de un megáfono, grita una suerte de manifiesto que oficia de preámbulo a los potentes golpes de batería de Eric Kretz, que luego se repetirán en el resto de las canciones. Demoledor y oscuro, el track habla sobre la muerte y el futuro, y funciona casi un acto premonitorio de lo que sucedería en 2015 con su cantante.



Otra de las principales pistas es "Sex Type Thing", cuyo orígen cuenta la historia de una novia de Weiland, a la cual violaron tres jugadores de fútbol americano luego de una fiesta. Con una vigencia escalofriante, la canción habla en forma áspera y directa sobre la violencia de género, a través de la voz de un hombre que desea poseer una mujer que no puede. Éste fue el primer sencillo del grupo y apenas escaló al puesto 60 en los charts; sin embargo, y durante muchos años, se trató de la canción con la cual STP cerraba sus conciertos.



La sección "baladas" tuvo su espacio de la mano de “Creep”. Con un video a tono con la depresión de la Generación X -en blanco y negro- y con un Weiland taciturno que se mecía sobre sí mismo, recitando “Soy la mitad del hombre que solía ser”, la melodía no podría tener más condimentos para ser angustiante.

“Plush” es el hot track del álbum y, también, la canción de mayor rotación de la banda. El guitarrista Dean De Leo rasgea la base rítmica y el contratempo acentúa los ritmos impares, haciendo de éste tema una pieza única en su especie, con una lírica casi surrealista y cuyo significado aún tratamos de descifrar.



El cierre del disco incluye una de esas canciones que sacuden hasta al mayor de los impávidos: ‘Crackerman’. En ella, Weiland dice que tiene un arma, que la quiere usar y habla de un personaje irreproducible -un hombre que, a la vez, es mujer- mientras corea un estribillo en donde relata que quiere escapar y pensar, intentando de huír de sus propios pensamientos oscuros. En definitiva, y como conclusión, esto se trata de una idea que sólo pudo tener lugar en la imaginación de Scott y compañía.



En ‘Core‘, también, hay espacio para otras piezas no tan populares, como “Where the River Goes”, un tema con todos los condimentos grunge y para momentos delirantes como el interludio de ‘Wet my Bed’. Sin embargo, una de esas canciones no tan célebres es la que mejor define el disco: "Sin", es una pista en la que el bajo de Roberto De Leo se cruza en forma constante con los acordes de guitarra interpretados por su hermano y es, en ese duelo bajo/guitarra, donde los rulos melódicos de la voz de Weiland hacen estragos. “Pecar me hace más fuerte”, es una frase que funciona como una gran reflexión acerca de la banda que se destacó por sus contantes conflictos entre el frontman, las adicciones y los egos del resto del grupo.


Hasta aquí el análisis de un trabajo que cumplió 25 años y que, como el buen vino, cobra más cuerpo y sabor al añejarse. Un álbum que fue bastardeado en sus inicios y que con los años se supo apreciar y logró ocupar el lugar que se merece entre los grandes. Curiosamente, el más grunge de todos los discos de Stone Temple Pilots; e insólitamente, el menos grunge para la época.

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