Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Charly, Puig, militares y otras yerbas

Cronista: Fernanda Miguel | Fotos: Gentileza prensa

24 de Octubre, 2017

Charly, Puig, militares y otras yerbas

Yendo de la cama al living/Pubis Angelical, el primer disco solista de Charly, cumple 35 años y en esta nota te contamos el contexto en el que se gestó y algunos detalles de un álbum doble que fue un símbolo para el rock nacional.

En 1982, en Argentina, la dictadura cívico-militar que se había perpetrado en el gobierno seis años antes comenzaba a caer. Todos los intentos de sus integrantes para seguir aferrados al mando fueron cada vez más en vano y el último manotazo de ahogado que dieron fue la infame Guerra de Malvinas; un conflicto (en el que nadie duda del heroísmo de cada uno de los jóvenes soldados que dieron la vida por ese territorio) que mostró, luego de la desclasificación de algunos archivos, la peor cara del poder y que forma parte de las historia negra de nuestro país.

Es en este preciso momento en el que, el rock nacional tiene su punto de consagración en los argentinos. Muchos de los que habían sido censurados estaban exiliados en otros países, pero otros se quedaron y mientras los militares prohibían la música en inglés, los músicos locales comenzaron a tener una importante relevancia. Para el 82, Serú Girán daba sus últimos shows como banda y cada uno de los integrantes ya tenía otros proyectos en mente. En este contexto, Charly García decide sacar su primer álbum solista Yendo de la cama al living/Pubis Angelical -ni más ni menos que un disco doble- dejando en claro que su brillantez era cosa seria. 

Inconsciente colectivo 

“Yendo de la cama al living” es, tal vez, una de las frases con las que más se lo asocia a García. Pero el disco tiene todo un universo para explorar y, si bien en todo su bagaje ya se notaba el claro talento de Charly a la hora de componer, esta faceta solista, a los 31 años, le terminaría de decir a todo el mundo quién era él. 

El álbum tiene detalles por todas partes. Para empezar, se dio el lujo de invitar a amigos que son el deleite de todos los fans, en él se encuentran: León Gieco, que aparece en “Yo no quiero volverme tan loco”; María Rosa Yorio (su ex esposa) y Nito Mestre participando en “Superhéroes”;  Willy Iturri  haciéndose muy presente con la batería y dejando una marca característica en el disco; y Luis Alberto Spinetta y Pedro Aznar participando de un delirio desbordante, que se llamó “Peluca telefónica”.

Curiosamente, ésta canción rompe por completo el clima que venía teniendo el disco y en el que se refleja una clara crítica a la época. Según el propio Aznar, la letra de “Peluca…” es completamente improvisada e incoherente, contrario a lo que muchos pensaban e intentaban descifrar los mensajes encriptados que supuestamente el tema tenía. En esta pista, el juego entre los tres es exquisito y se percibe en el aire ese halo de camaradería. En este video, Pedro cuenta cómo se gestó gran parte del tema. (Spoiler Alert: incluye una imitación al Flaco Spinetta y un diálogo bizarro con Jaco Pastorius





“No bombardeen Buenos Aires”, es otro de esos temas descontracturados, pero con un una seguidillas de frases que dicen mucho y son signos de una época que atravesó a Charly en uno de sus momentos creativos más lúcidos. En el libro No bombardeen Barrio Norte (Editorial Vademécum 2016), el marplatense Martín Zariello afirma: “En ‘No bombardeen Buenos Aires’ la cantidad de referencias culturales e históricas y la gracia con la que Charly las articula es fascinante: Margaret Thatcher, la BBC, el disco Sandinista! de The Clash, el mundo careta de Cinzano, los gurkhas, un bife, la movilización de las organizaciones gremiales del 30 de marzo de 1982 en contra del proceso, el whisky de Galtieri. Es El Aleph del pop”. 

“Inconsciente colectivo” es quizás la canción con más peso político-social, pero envuelta en poesía; en ella, la libertad es el eje conductor y también se habla de una esperanza floreciente. “Es necesario cantar de nuevo una vez más” es una síntesis que, de alguna manera, encierra a todo el disco. El tema fue cantado por Mercedes Sosa, en la presentación que Charly hizo en Ferro en 1982, y al año siguiente fue registrado en el álbum, en pleno fulgor por la inminente llegada de la tan esperada democracia. 

Música para futuristas 

Pubis Angelical es la banda sonora del libro homónimo (escrito por Manuel Puig) y la película del mismo nombre dirigida por Raúl de La Torre. El título era por demás provocativo para la época y su estreno se vio retrasado por tal motivo, ya que los censores se vieron alterados por la palabra “pubis”, como si en el periodo dictatorial no hubiera cosas más aberrantes. 

Lo cierto es que mucho antes de que se filmara, de la Torre le pidió a Charly que compusiera la banda sonora -aún sin haber filmado una sola escena-, algo muy difícil de realizar, si se lo ve de afuera, pero que el ex Sui Generis aceptó. Junto al director se reunían para que este le relatara las escenas, Charly las imaginara y así creara su música. La misma posee un tinte futurista que acompaña a la perfección cada escena. En una entrevista, García Moreno dijo que esta forma de trabajar “es mucho mejor porque sino está todo muy digerido. Con este método, yo me imaginaba cosas que no estaban y muchas escenas del filme las sugería la música. Hice toda la música de la película, las partes instrumentales y los temas”.

La historia básicamente habla de una mujer (encarnada por Graciela Borges) que se encuentra internada en México. La narración está desdoblada en dos planos paralelos que conviven en la mente de la protagonista, y en esos planos es que la mujer cuenta su vida amorosa con guiños a la realidad argentina de esos últimos años. En el otro plano, ocurren sus fantasías inconscientes que la llevan por distintos sitios y tiempos, que van desde soñar con ser una actriz reconocida de Hollywood hasta visualizar un futuro lejano, similar a lo que proponía la ciencia ficción de la época. La película está entera en Youtube (Por acá, les dejamos la primera parte). 



La presentación

El show de presentación de este álbum se realizó el 26 de diciembre de 1982 y fue realmente demoledor. Para dimensionar, un tiempo atrás se había realizado la cuarta edición del BA Rock y la misma convocó a 16 mil personas; para el recital de García en el Estadio Ferrocarril Oeste arribaron 25 mil personas. Para no escapar de su extravagancia, Charly apareció en el escenario a bordo de un Cadillac rosa. El cierre no podía ser menos y mientras sonaba “No bombardeen Buenos Aires”, hubo una lluvia de proyectiles de utilería que “destruyeron” la ciudad que era parte de la escenografía. Todo esto fue diseñado por la artista Renata Schussheim, que también había participado en el recital de presentación de Bicicletas (1980) de Sui Géneris. “¡Me encantaría que vuele todo por los aires, que se derrumbe todo y que caigan los edificios!”, contó la artista con respecto al pedido que le hizo García  y cumplió con creces.


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