Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Darby Crash: El día equivocado

Cronista: Sergio Visciglia | Fotos: Sergio Visciglia

08 de Diciembre, 2020

Darby Crash: El día equivocado

Vida y muerte del cantante de la banda de punk angelina The Germs, quien eligió un mal día para morir.

Aquellos años sesenta eran testigos de todo el armado de una escena que dejaba todo listo para el surgimiento del punk. Nacían bandas como The Who, The Kinks o The Seeds, y hasta en Perú Los Saicos generaban una escuela garagera bien proto punk.

En Los Ángeles un niño llamado Jan Paul Beahm crecía entre la muerte por sobredosis de su hermano mayor y la búsqueda de un padre que nunca conoció y cuando supo de él años más tarde, se encontró con la noticia de que había fallecido.

Entrando a una adolescencia tumultuosa, golpeado por las noticias familiares y unos cimientos cada vez más armados y listos para el nacimientos de la escena punk inglesa y estadounidense, Jan comenzó a idear un plan perfecto del No Future, del vive y muere rápido. Todo antes de que estos lemas capten la masividad. Así entonces, se encomendó a sí mismo que en poco tiempo formaría una banda, protagonizaría los shows más extravagantes y salvajes, publicaría una obra cúlmine para su género y tras convertirse en una figura de culto, se quitaría la vida para inmortalizar su leyenda. Nada podía fallar.

Bajo el seudónimo de Darby Crash hacía nacer entonces a la banda The Germs, la cual rápidamente se hizo un lugar en la incipiente escena punk de segunda mitad de los ’70 en Los Ángeles. La gesta se dio junto a su compañero de escuela Pat Smear, completando formación luego de poner un aviso para reclutar músicos con la leyenda “buscamos chicos sin talento”. Primera premisa cumplida.

Los conciertos del grupo empezaron a dar que hablar. Orgías de drogas y violencia que terminaban en batallas campales con los músicos como protagonistas y una mala fama creciente entre los dueños de los locales que les fueron cerrando las puertas uno por uno y ellos lo tomaban como un orgullo puro. Era el lugar perfecto para los marginados sociales, culturales y mentales, para los incomprendidos. Segunda premisa cumplida.

El único disco grabado por The Germs fue lanzado en 1979 y se tituló (Gi). Tuvo muy buenas ventas en el circuito local y con el correr de los años se convirtió en un disco de culto, considerado por muchos referentes del género como uno de los mejores de la escena punk. Tercera premisa cumplida.

En esos años Darby Crash empezó a crear una especie de secta entre sus fans, El Primer Círculo, en el que ellos hacían prácticamente lo que él les pedía. Luego de la salida de su disco, disolvió la banda, viajó a Londres y entró en contacto con bandas de punk londinense. Cuando regresó, se hizo la típica cresta y formó otro grupo llamado Darby Crash Band. Ya era considerado, dentro de la escena punk angelina, un compositor talentoso. El culto estaba armándose. Cuarta premisa cumplida.

Aquel plan adolescente marchaba con toda perfección. Formó la banda, tocó durante unos años shows descontrolados y extremos, sacó un disco respetado y empezó a ser considerado de culto. Solo faltaba el último paso para darle nacimiento a la leyenda. Y estaba dispuesto a darlo sin titubeos.

Con veintidós años de edad armó el plan suicida junto a su novia, quien se llamaba Casey “Cola” Hopkins. Compraron heroína para tirar al techo, fueron a lo de la madre de ella, y armaron un escenario inolvidable con velas y demás objetos que formaban una escenografía épica. Y ahí por fin, se inyectó por última vez. Darby Crash falleció. Que la noticia inunde el mundo, que el cantante vuele bien alto hacia la inmortalidad.

Todo era perfecto, salvo por dos detalles. El primero: su novia no murió. El segundo, clave, fue que al mismo tiempo que su cuerpo era encontrado, un tal Mark Chapman le pedía un autógrafo a John Lennon para luego dispararle y terminar con su vida. El 8 de diciembre el mundo se conmocionaba. Los noticieros explotaban con la noticia del final del ex Beatle.

La muerte de Darby entonces, fue anunciada en los diarios del 9 de diciembre con un pequeño y casi ilegible pie de página, y una mención al pasar en los noticieros de radio y televisión. Hoy entonces, a 40 años de aquel suceso, merece este homenaje por haber elegido el día equivocado para su muerte.

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